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ELECCIONES 2005 - CAPITULO FINAL |
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LOS NÚMEROS REALES:
EL ORO RELUCE. LA BIJOUTERIE, TAMBIÉN |
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Presidente Kirchner |
En matemática
aprendemos, ya desde la escuela primaria, que "el orden de los
factores no altera el producto". Sin embargo, en política, no
ocurre lo mismo.
Allá por los
primeros días de agosto, y de cara a las elecciones legislativas del 23
de octubre, el presidente Kirchner le dio su impronta personal a esos
comicios anunciando que los mismos serían un plebiscito a su gestión.
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Poco afecto a
escuchar consejos prestó, sin embargo, atención a uno de sus más
estrechos colaboradores que le espetó: "Tené cuidado "Lupín"... Si
bien es muy posible que ganemos la elección... para hablar de plebiscito
tendríamos que sacar, por lo menos, el 50 % y no lo veo fácil".
Ya para el mes de septiembre el
presidente no volvió a hablar de las elecciones en términos
plebiscitarios, aunque sí se las cargó al hombro y subió a más tribunas
que la que, finalmente, resultó la gran triunfadora: Cristina Fernández,
su esposa y senadora de la Nación. El día siguiente a
los comicios, el 24 de octubre, el diario "Clarín" tituló
que el kirchnerismo se había impuesto con el 41,5 % de los sufragios en
todo el país sumando los votos propios y los de las alianzas que había
tejido.
Ese lunes varios
funcionarios de primera línea del gobierno nacional volvieron a insistir
con que la gestión del presidente Kirchner había sido casi
plebiscitada. La cifra final para ellos rondaba el 45 %.
¿Fue realmente así?
La alteración de los factores, ¿cambia el orden del producto? A ver:
tomemos datos objetivos de la realidad (esto es aquéllos que nadie puede
discutir. Ni siquiera el Ministerio del Interior ya que se encuentran
volcados en su página de internet).
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Ö
Definiremos, entonces, al universo de ciudadanos empadronados y
habilitados para votar en todo el territorio nacional (incluyendo
los que pueden hacerlo desde el extranjero), como el 100 % del
padrón electoral.
Ö
Un dato relevante a tener en cuenta (obtenido del sitio web del
Ministerio del Interior que es una fuente inobjetable) indica que el
29,7 % de los ciudadanos no concurrió a las urnas, a pesar que en
nuestro país el voto es obligatorio. Las estadísticas indican que es
el más alto grado de ausentismo desde la restauración de la
democracia en 1983.
Ö
Este último dato permite inferir: a) Que a casi 3 de cada 10
ciudadanos no les interesó ni el comicio ni los candidatos que se
postulaban (¿reminiscencias, quizás, del "que se vayan todos"?).
b) Extrapolar es una herramienta técnica de la matemática. Usándola
se llega a la conclusión que si los votos obtenidos por el FPV
--sobre el 100 % del padrón electoral-- recogió el 41,5 % del mismo,
al restarle el porcentual de los que no fueron a votar la cifra
encoge dejándola en el 28 % de la voluntad popular.
Ö
Como en toda elección también en ésta hubo votos en blanco o
impugnados. Corresponden a ciudadanos que, si bien ejercieron el
derecho constitucional del voto, lo invalidaron al no interesarles
la oferta electoral que se ofrecía. Datos oficiales indican este
guarismo en el 9 % del padrón electoral (1 de cada 10).
Ö
Volviendo a extrapolar: es decir debitando este 9 % del total de
ciudadanos habilitados, llegaremos a la conclusión que el Frente
Para la Victoria obtuvo, realmente, el 21,7 % de los votos posibles
de aquel universo del 100 % de ciudadanos en condiciones de votar.
Cifra muy cercana, y exigua, con la que Néstor Kirchner asumió la
presidencia del país. |
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Haciendo las cuentas como se debe solo el 21,7 % de
los votos. Un número demasiado exiguo para hablar de plebiscito. |
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Ö
Volviendo a extrapolar: es decir debitando este 9 % del total de
ciudadanos habilitados, llegaremos a la conclusión que el Frente
Para la Victoria obtuvo, realmente, el 21,7 % de los votos posibles
de aquel universo del 100 % de ciudadanos en condiciones de votar.
Cifra muy cercana, y exigua, con la que Néstor Kirchner asumió la
presidencia del país. |
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Es una costumbre
tramposa y poco democrática, de todos los gobiernos, tomar solamente
el voto válido para oficializar los datos finales y definitivos de
un escrutinio dejando, como en este caso, casi 4 ciudadanos de cada
10, como si no hubieran existido. Y no está bien porque:
primero:
"engorda" artificialmente la verdadera intención del voto
popular.
segundo:
transforma en "kelpers" electorales a quienes decidieron no
votar o, si lo hicieron, recurrieron ex profeso su voto.
Como queda
demostrado no todo lo que reluce es oro. También puede ser
bijouterie. Depende de cómo la presentemos. Basta, simplemente,
aplicar la metodología de "pensar en lo impensable",
según hacen los think tanks del primer mundo. |
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