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DE PROFESIÓN:
ACTIVISTA
Pertenecen a una sub especie de la raza humana. Son los violentos.
En el siglo XX los hubo ingenuos e individualistas (en los
principios); pero también líricos y organizados
(promediándolo). Algo los unía: eran cultos, leídos y se
financiaban. El gran movimiento inmigratorio de principios del siglo
pasado trajo a nuestro país miles de españoles e italianos,
mayoritariamente campesinos y obreros, expulsados por la hambruna
que había dejado la primera guerra mundial. Unos pocos de esa gran
corriente inmigratoria eran anarquistas. Y murieron como tales.
Algunos en la lucha del conurbano, otrora industrioso, y otros en la
patagonia rebelde.
Los '70 trajeron aparejada una juventud revolucionaria. Resabio, sin
duda, de aquel mayo francés de 1968 y que eligió la lucha armada
como método para llegar al poder y cambiar las estructuras
neoliberales de Onganía primero y de Videla después.
Tras algunos años de remanso, el 12 de abril de 1997 comenzaría a
gestarse un nuevo prototipo de ¿luchadores? sociales. Aunque los de
hoy se distinguen de aquéllos por el lenguaje rústico, la incultura,
la dependencia a la droga y al alcohol, una nebulosa de objetivos
inciertos... y los financian. Analicemos: la historia dirá que ese
día, y mientras la Gendarmería Nacional y la policía de Neuquén, se
enfrentaban con manifestantes que tenían cortada la ruta nacional
22, murió Teresa Rodríguez. Esta joven de 24 años sería la bandera
de lo que hoy se conoce como el MTR siglas del Movimiento Teresa
Rodríguez, una organización popular de lucha. A como de lugar.
Tres años después, en la norteña ciudad de Tartagal, provincia de
Salta, desempleados cortaban la ruta nacional 34. En la madrugada
del 10 de noviembre del 2000 Aníbal Verón cayó muerto de un balazo.
Su nombre fue tomado para articular otra fuerza de choque: la
Coordinadora Aníbal Verón.
Con ideas "aggionarnadas" de aquél, si se quiere
romántico anarquismo, el movimiento activista ya lleva casi un
lustro de violencia. La diferencia entre uno y otro radica en la
focalización del "enemigo". Aquéllos de principios del
siglo XX apuntaban a la patronal, a los terratenientes, a los
políticos corruptos y entreguistas. Estos de principios del siglo
XXI son más amplios en sus objetivos y cualquiera puede caer ante
sus "tumberas", hondas, palos, piedras y rostros
encapuchados. Las estaciones de Haedo y Avellaneda, en el Gran
Buenos Aires, y los acontecimientos de Mar del Plata, durante el
desarrollo de la IV Cumbre, exime de mayores comentarios.
Hay otras diferencias que los distinguen: los anarquista, no
contaban con "zonas liberadas". Estos parece que sí.
Muchos de aquéllos purgaron años de reclusión en las cárceles del
sur. Estos entran y salen de las comisarías con absoluta facilidad y
hasta tienen abogados duchos en encontrar los resquicios de la ley.
Siendo los activistas, hoy por hoy, un plato de
consumo masivo a la hora en que se conjuga el almuerzo con los
informativos y noticieros, es bueno conocer la receta:
o Una
buena cantidad de intolerancia
o
Un
cucharón gigante de prepotencia
o
Un kilo y medio de impunidad
o
Puñados convenientes de patoterismo
o
Cantidad necesaria de protección judicial
o
Un trozo de pánico ajeno
o
Un litro de adrenalina mal entendida
o
Pizcas de patrioterismo
o
Una taza grande de creatividad musical |