Sexta Sección
VOCERO DE LAS COMUNAS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Edición Febrero 2006
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  LOS PRECURSORES
Don ERNESTO TORNQUIST
 
       
 

Fue un capricorniano que nació en Buenos Aires el 31 de diciembre de 1842 del matrimonio constituido por Jorge Tornquist (ciudadano norteamericano) y Rosa Camusso (porteña). Sus estudios los amplió en Hamburgo y en 1858 regresó definitivamente al país.

Muy joven ingresó en la casa Bunge, Bornefeld y Co. de la que llegó a ser apoderado antes de haber cumplido los 24 años, distinguiéndose por su contracción y celo en las operaciones que le encomendaban.

En 1872 contrajo matrimonio con Rosa Altgelt y dos años más tarde la empresa en la que se
iniciara laboralmente toma su nombre: Ernesto Tornquist y Cía., dedicándose a la importación de mercaderías generales y a la exportación, en gran escala, de productos nacionales creando, además, una oficina de representaciones extranjeras.

Don Ernesto Tornquist
Don Ernesto Tornquist

 
     
  Hacedor por antonomasia, cobijó bajo su tutela cinco ingenios azucareros en Tucumán los que, con el correr de los años, llegaron a constituir una de las principales fuentes de riqueza del Jardín de la República.  
     
 

La Mansión Tornquist
La Mansión Tornquist

 
     
 

Tomando la idea de modelos norteamericanos implementó sociedades hipotecarias que generaron ingentes beneficios al país; mucho más si se tiene en cuenta que sus pasos fueron seguidos por instituciones alemanas, belgas y francesas radicadas en Argentina las que dieron a las tierras un valor agregado que las revalorizó notablemente.

Más tarde, con las sociedades anónimas El Quebracho y Quebrachales Tintina, explora las abandonadas regiones de la provincia de Santiago del Estero para transformarlas, asociado a las compañías Crédito Ferrocarrilero Argentino  y Belga Argentina de Ferrocarriles, en soberbios obrajes que, tras el golpe recio del hacha generaron la más fantástica industria maderera y de tanino de Sudamérica. 

Fundó un banco que llevó su nombre y es considerado, sin exageración, como uno de los padres del industrialismo en nuestro país.

Don Ernesto Tornquist: su espíritu está entre los grandes... sus laureles, en la historia.

Fuente: Secretaria de Cultura y Turismo de Tornquist.