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Tomando la idea de
modelos norteamericanos implementó sociedades hipotecarias que generaron
ingentes beneficios al país; mucho más si se tiene en cuenta que sus
pasos fueron seguidos por instituciones alemanas, belgas y francesas
radicadas en Argentina las que dieron a las tierras un valor
agregado que las revalorizó notablemente.
Más tarde, con las
sociedades anónimas El Quebracho y Quebrachales Tintina,
explora las abandonadas regiones de la provincia de Santiago del
Estero para transformarlas, asociado a las compañías Crédito
Ferrocarrilero Argentino y Belga Argentina de Ferrocarriles,
en soberbios obrajes que, tras el golpe recio del hacha generaron la
más fantástica industria maderera y de tanino de Sudamérica.
Fundó un banco que
llevó su nombre y es considerado, sin exageración, como uno de los
padres del industrialismo en nuestro país.
Don Ernesto
Tornquist: su espíritu está entre los grandes... sus laureles, en la
historia.
Fuente:
Secretaria de Cultura y Turismo de Tornquist.
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