Sexta Sección
VOCERO DE LAS COMUNAS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Edición Marzo 2006
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  ECONOMÍA & NEGOCIOS  
 
 

MUNICIPIO DE MÉDANOS

DE RIPLEY: LOS VIÑEDOS DE MÉDANOS
IL SIGNORE BACO

Médanos siempre fue reconocida como la capital nacional del ajo. Con una economía regional, sustentada en la tradicional producción, su fama de zona productora por excelencia, se extendió incluso fuera de las fronteras de nuestro país. Desde hace poco más de 5 años, sin embargo, un nuevo emprendimiento la pondrá a rivalizar con las tradicionales provincias viñateras de Argentina. El vino de Médanos ya es una realidad y este año comenzará su comercialización.

 

 

 

Médanos - Daniel Di Nucci
Daniel Di Nucci: de profesión bodeguero

Junio del 2000. En Europa estaba comenzando tímidamente el verano cuando Daniel Di Nucci, y su mujer Carolina Brito, se aprestaban a dejar la cosmopolita Barcelona. En unos pocos días habían desandado Las Ramblas, El Poble Nou, el barrio Condal, la Sagrada Familia, La Pedrera y el mítico Montjuich, con su Parador del Alcalde y el monumento a la Sardana. Temprano, como había pedido Daniel, la agencia de alquiler había  estacionado en la puerta de su hotel un Renault Megane con aroma a nuevo.El próximo capítulo del viaje señalaba Francia para llegar, en algunas etapas, a la idílica Venecia, al norte de Italia. La Jonquera fue la última localidad catalana antes de cruzar la frontera por Perpignan.

 
 
 

Un cartel, sin duda premonitorio, los estaba despidiendo: "La feina ben feta no ten fronteres" (la tarea bien hecha no tiene fronteras), rezaba.

A la hora del atardecer estaban en las afueras de la localidad de Narbone, epicentro de la campiña francesa, y una ciudad de las tantas que se tutea con el Mediterráneo. Cansado por el viaje Daniel no advirtió un cartel indicador y, en lugar de ingresar a la ciudad para hospedarse y concluir la primera etapa, terminó casi a orillas del mar al que le cantó Joan Manuel Serrat en una de sus canciones más celebradas. En el trayecto equivocado (o no tanto), descubrió un hotel viñedo. No lo pensaron dos veces, el cansancio pudo más, y pidieron alojamiento. "Ahí rompí el prejuicio en el sentido que no se podía producir buen vino a orillas del mar", cuenta Daniel.

El viaje continuó pero Daniel ya tenía en mente un proyecto. Hombre emprendedor, ni bien retornó al país convocó a un grupo de gente conocida. Y en su casa de Pilar, al norte de la Capital Federal, recibió un mediodía a Pablo Rasore, "Preparate para ser bodeguero", lo saludó sonriente. Con él comenzó el emprendimiento. Dos años más tarde se sumó Alejandro Tosi (49) y al poco tiempo Jorge Jasson (48).

Terminado el almuerzo, y tras la ronda del café, les explicó el proyecto. El epicentro del viñedo sería la localidad de Médanos (kilómetro 732 de la ruta 22), al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Pocos tiempo después, y en una escribanía de Pilar, quedaba conformada así la sociedad "Viñedos Médanos SA".

Hace unos pocos días atrás, y en la muy coqueta casona colonial que se levanta a la vera de los viñedos, nos recibió Daniel Di Nucci (49) para hablar de algo que se asemeja mucho a los cuentos de Ripley: viñedos y nada menos que en la tierra arenosa de Médanos. 

 
 
 

- ¿Con cuánta tierra comenzaron?
Con una hectárea y media.

- ¿Y hoy?
Estamos trabajando 25 y ya pensamos en algunas más.

- Recordame las 8 variedades con las que iniciaron la experimentación...
Trajimos cepas Cabernet, malbec, merlot, tannat, syrah, tempranillo, petit verdot y chardonnay.

- ¿Cuáles, suponés, serán las variedades que quedarán luego de la experiencia?
En la segunda etapa, después de haber obtenido los resultados de la vinificación de los primeros 3 años, decidimos ampliar con cabernet, malbec, merlot y tannat como tintas y chardonnay y sauvignon blanc como variedades blancas.

- ¿Cuántas personas están trabajando en el viñedo?
Son 10 con el casero de la quinta, donde se desarrolló la parte experimental, y que ahora también está incorporado a las actividades del viñedo. Además está el enólogo y el ingeniero

Los viñedos Médanos - Viñedos

Médanos - Viñedos
Ocho variedades para comenzar hacer 5 años

 
  agrónomo que, en este caso, es solo consultor. Y para la vendimia se contratan, aproximadamente, 20 personas más para una tarea que dura un mes y medio.

- ¿Tenés idea de la cantidad de parras que tiene el viñedo?
La densidad de plantación es de 3.333 plantas por hectárea. De modo que el número total es 83.325, sin contar otras tantas que han debido replantarse por pérdidas que tienen que ver con las hormigas, las liebres, o los roedores.

- ¿Tendrán los vinos de Médanos alguna característica distintiva de los que se producen en otros lugares del país (Mendoza, San Juan, Salta, el Valle)?
Todos los vinos tienen particularidades que corresponden a su zona y los de Médanos no serán una excepción. Hace 5 años que estamos elaborando vino en una escala que no es comercial y podemos afirmar que se abre un importante potencial para producir vinos de alta gama.

- Desde el punto de vista comercial, ya que lo experimental quedó atrás, ¿arrancan este año?
Definitivamente sí. Esperamos obtener una producción que rondará las 45.000 botellas de vino. Aunque cuando la superficie plantada llegue a su plenitud, esperamos obtener aproximadamente 300.000 por año. Nuestro objetivo es lograr vinos super premmium, privilegiando calidad por sobre cantidad. Estamos trabajando sobre la definición de una estrategia global que incluye aspectos comerciales, de presentación, definición de marcas, etc.

 
 
 

Médanos - Bodega
Las entrañas de la bodega subterránea
y las barricas de crianza

Una última recorrida junto a Daniel por el lugar. El verde festón de la vid define la geométrica cuadratura del plantío. Nos habla de Carolina, su compañera inseparable de ruta y de proyectos. Y también de sus hijos, Sol, Paco, Josefina, Juan y Jacinta. A nuestro paso, circuladas por soles, yacen sumidas en la dócil actitud de la creación las parras que atesoran, en la entraña del grano, el más dulce néctar creado por el hombre: el vino.

El final de la recorrida nos llevó por la bodega. Una moderna estructura de ladrillo, con junta arrasada, y altos techos de machimbre y vigas a la vista. Prolijo. Muy.

 
 
  Ahí están las cubas de acero inoxidable. Pulcras y enormes. Hay un área subterránea con la temperatura adecuada para la crianza del vino de Médanos en barricas de roble.

Desde una lomada, y a la distancia, se presienten los arenales donde antiguamente moría el estéril vagar de cada día. Hoy el paisaje ha adosado el verde apagado de los viñedos. Viñedos que empujan los días con orgullo bajo los soles que gobiernan la alegría del emprendimiento. En definitiva, una acuarela costumbrista lugareña que se enriqueció con un nuevo motivo, un nuevo color, un nuevo sustantivo: el de la uva. Un prodigio vegetal que comenzó a inaugurar sombras familiares cuando febrero desploma sus soles calcinantes.

 
 
 

ODISEA LA VITÍCOLA

El viñedo por estos lares no es novedad. Entre febrero de 1889 y marzo de 1891, en el paraje La Vitícola (cercano a Bahía Blanca), hubo un intento sistemático de colonización protagonizado por unos 700 u 800 irlandeses. Les habían prometido a cada familia 40 hectáreas, 1.000 pesos al 9% anual de interés y 12 años para pagar el crédito. Debían trabajar la vid.

Los colonos viajaron el martes 26 de febrero de 1889, en el tren de la tarde. El punto de arribo fue Napostá, por entonces última estación antes de Bahía Blanca Sud. Y desde allí, en carros, hasta los campos lindantes con la línea ferroviaria, propiedad de la Argentine Vine Culture Company, La Vitícola. Dos coches dormitorio trasladaban a las mujeres y a los niños enfermos. Lo primero que descubrieron los irlandeses fue que, en el paraje, no había agua potable lo que se tradujo en una enorme cantidad de infantes muertos.

En esas condiciones no fue extraño que el proyecto fracasara ni que costara la onerosa suma de más de cien niños fallecidos. El emprendimiento, como tantos en la época, no fue un éxito y la colonia quebró. En marzo de 1891, 520 colonos sobrevivientes a tanta penuria recorrieron el fatigoso camino de regreso a Buenos Aires, espiritualmente quebrados y totalmente faltos de recursos.

Estación La Vitícola
Se construyó por iniciativa de La Vitícola SA en el año 1888. La sociedad tenía, en esa zona, numerosos viñedos. Está ubicada a 13 kilómetros de la estación Napostá, entre ésta y Bahía Blanca. Construída 5 años más tarde que las estaciones originarias de la línea, tiene características que la individualizan. Se dejó de lado el ladrillo a la vista y presenta las paredes revocadas. También la cubierta, que en la de Napostá es de teja francesa, se la reemplazó por chapa galvanizada, probablemente por un tema de costos. Un elemento particular de esta estación es el gran tanque de agua que no es de mampostería, sino que está construido con elementos metálicos. La base del mismo es de perfiles de acero y el depósito de agua, de chapa galvanizada. Al lado del mismo se encontraba el molino sobre una gran torre que, poco después de clausurada la estación, fue derribado por el viento. Lo mismo que la de Napostá, la estación ha sido vandalizada

 Estación La Vitícola
Estación La Vitícola y su característico tanque de agua