|
|
| |
ECONOMÍA & NEGOCIOS |
|
| |
| |
MUNICIPIO DE
MÉDANOS
DE
RIPLEY: LOS VIÑEDOS DE MÉDANOS
IL SIGNORE BACO
Médanos siempre
fue reconocida como la capital nacional del ajo. Con una
economía regional, sustentada en la tradicional producción, su fama de
zona productora por excelencia, se extendió incluso fuera de las
fronteras de nuestro país. Desde hace poco más de 5 años, sin embargo,
un nuevo emprendimiento la pondrá a rivalizar con las tradicionales
provincias viñateras de Argentina. El vino de Médanos ya es una realidad
y este año comenzará su comercialización. |
|
|
|
| |

Daniel Di Nucci: de profesión bodeguero |
Junio del 2000. En Europa estaba
comenzando tímidamente el verano cuando Daniel Di Nucci, y su mujer
Carolina Brito, se aprestaban a dejar la cosmopolita Barcelona. En unos
pocos días habían desandado Las Ramblas, El Poble Nou, el barrio Condal,
la Sagrada Familia, La Pedrera y el mítico Montjuich, con su Parador del
Alcalde y el monumento a la Sardana. Temprano, como había pedido Daniel,
la agencia de alquiler había estacionado en la puerta de su hotel un
Renault Megane con aroma a nuevo.El próximo capítulo del viaje señalaba
Francia para llegar, en algunas etapas, a la idílica Venecia, al norte
de Italia. La Jonquera fue la última localidad catalana antes de cruzar
la frontera por Perpignan. |
|
| |
| |
Un cartel, sin duda premonitorio, los
estaba despidiendo: "La feina ben feta no ten fronteres"
(la tarea bien hecha no tiene fronteras), rezaba.
A la hora del
atardecer estaban en las afueras de la localidad de Narbone, epicentro
de la campiña francesa, y una ciudad de las tantas que se tutea con el
Mediterráneo. Cansado por el viaje Daniel no advirtió un cartel
indicador y, en lugar de ingresar a la ciudad para hospedarse y concluir
la primera etapa, terminó casi a orillas del mar al que le cantó Joan
Manuel Serrat en una de sus canciones más celebradas. En el trayecto
equivocado (o no tanto), descubrió un hotel viñedo. No lo pensaron dos
veces, el cansancio pudo más, y pidieron alojamiento. "Ahí rompí el
prejuicio en el sentido que no se podía producir buen vino a orillas del
mar", cuenta Daniel.
El viaje continuó
pero Daniel ya tenía en mente un proyecto. Hombre emprendedor, ni bien
retornó al país convocó a un grupo de gente conocida. Y en su casa de
Pilar, al norte de la Capital Federal, recibió un mediodía a Pablo
Rasore, "Preparate para ser bodeguero", lo saludó sonriente. Con
él comenzó el emprendimiento. Dos años más tarde se sumó Alejandro Tosi
(49) y al poco tiempo Jorge Jasson (48).
Terminado el
almuerzo, y tras la ronda del café, les explicó el proyecto. El
epicentro del viñedo sería la localidad de Médanos (kilómetro 732 de la
ruta 22), al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Pocos tiempo
después, y en una escribanía de Pilar, quedaba conformada así la
sociedad "Viñedos Médanos SA".
Hace unos pocos días
atrás, y en la muy coqueta casona colonial que se levanta a la vera de
los viñedos, nos recibió Daniel Di Nucci (49) para hablar de algo que se
asemeja mucho a los cuentos de Ripley: viñedos y nada menos que en la
tierra arenosa de Médanos. |
|
| |
| |
- ¿Con cuánta
tierra comenzaron?
Con una hectárea y media.
- ¿Y hoy?
Estamos trabajando 25 y ya pensamos en
algunas más. - Recordame las 8 variedades con
las que iniciaron la experimentación...
Trajimos cepas Cabernet, malbec, merlot,
tannat, syrah, tempranillo, petit verdot y chardonnay.
- ¿Cuáles, suponés, serán las
variedades que quedarán luego de la experiencia?
En la segunda etapa, después de haber
obtenido los resultados de la vinificación de los primeros 3 años,
decidimos ampliar con cabernet, malbec, merlot y tannat como tintas y
chardonnay y sauvignon blanc como variedades blancas.
- ¿Cuántas
personas están trabajando en el viñedo?
Son 10 con el casero de la quinta, donde se
desarrolló la parte experimental, y que ahora también está incorporado a
las actividades del viñedo. Además está el enólogo y el ingeniero
|
Los viñedos


Ocho variedades para comenzar hacer 5 años |
|
| |
agrónomo que, en este caso, es solo consultor. Y para
la vendimia se contratan, aproximadamente, 20 personas más para una
tarea que dura un mes y medio. - ¿Tenés idea de la cantidad de
parras que tiene el viñedo?
La densidad de plantación es de 3.333
plantas por hectárea. De modo que el número total es 83.325, sin contar
otras tantas que han debido replantarse por pérdidas que tienen que ver
con las hormigas, las liebres, o los roedores.
- ¿Tendrán los vinos de Médanos
alguna característica distintiva de los que se producen en otros lugares
del país (Mendoza, San Juan, Salta, el Valle)?
Todos los vinos tienen particularidades que
corresponden a su zona y los de Médanos no serán una excepción. Hace 5
años que estamos elaborando vino en una escala que no es comercial y
podemos afirmar que se abre un importante potencial para producir vinos
de alta gama.
- Desde el punto de vista
comercial, ya que lo experimental quedó atrás, ¿arrancan este año?
Definitivamente sí. Esperamos obtener una
producción que rondará las 45.000 botellas de vino. Aunque cuando la
superficie plantada llegue a su plenitud, esperamos obtener
aproximadamente 300.000 por año. Nuestro objetivo es lograr vinos super
premmium, privilegiando calidad por sobre cantidad. Estamos trabajando
sobre la definición de una estrategia global que incluye aspectos
comerciales, de presentación, definición de marcas, etc.
|
|
| |
| |

Las entrañas de la bodega subterránea
y las barricas de crianza |
Una última recorrida junto a Daniel
por el lugar. El verde festón de la vid define la geométrica cuadratura
del plantío. Nos habla de Carolina, su compañera inseparable de ruta y
de proyectos. Y también de sus hijos, Sol, Paco, Josefina, Juan y
Jacinta. A nuestro paso, circuladas por soles, yacen sumidas en la dócil
actitud de la creación las parras que atesoran, en la entraña del grano,
el más dulce néctar creado por el hombre: el vino.
El final de la
recorrida nos llevó por la bodega. Una moderna estructura de ladrillo,
con junta arrasada, y altos techos de machimbre y vigas a la vista.
Prolijo. Muy.
|
|
| |
| |
Ahí están las cubas de acero inoxidable. Pulcras y
enormes. Hay un área subterránea con la temperatura adecuada para la
crianza del vino de Médanos en barricas de roble.
Desde una lomada, y a la distancia,
se presienten los arenales donde antiguamente moría el estéril vagar de
cada día. Hoy el paisaje ha adosado el verde apagado de los viñedos.
Viñedos que empujan los días con orgullo bajo los soles que gobiernan la
alegría del emprendimiento. En definitiva, una acuarela costumbrista
lugareña que se enriqueció con un nuevo motivo, un nuevo color, un nuevo
sustantivo: el de la uva. Un prodigio vegetal que comenzó a inaugurar
sombras familiares cuando febrero desploma sus soles calcinantes. |
|
| |
| |
|
ODISEA
LA VITÍCOLA
El viñedo
por estos lares no es novedad. Entre febrero de 1889 y marzo
de 1891, en el paraje La Vitícola (cercano a Bahía Blanca),
hubo un intento sistemático de colonización protagonizado por
unos 700 u 800 irlandeses. Les habían prometido a cada familia
40 hectáreas, 1.000 pesos al 9% anual de interés y 12 años
para pagar el crédito. Debían trabajar la vid.
Los
colonos viajaron el martes 26 de febrero de 1889, en el tren
de la tarde. El punto de arribo fue Napostá, por entonces
última estación antes de Bahía Blanca Sud. Y desde allí, en
carros, hasta los campos lindantes con la línea ferroviaria,
propiedad de la Argentine Vine Culture Company, La
Vitícola. Dos coches dormitorio trasladaban a las mujeres y a
los niños enfermos. Lo primero que descubrieron los irlandeses
fue que, en el paraje, no había agua potable lo que se tradujo
en una enorme cantidad de infantes muertos.
En esas
condiciones no fue extraño que el proyecto fracasara ni que
costara la onerosa suma de más de cien niños fallecidos. El
emprendimiento, como tantos en la época, no fue un éxito y la
colonia quebró. En marzo de 1891, 520 colonos sobrevivientes a
tanta penuria recorrieron el fatigoso camino de regreso a
Buenos Aires, espiritualmente quebrados y totalmente faltos de
recursos.
Estación La Vitícola
Se
construyó por iniciativa de La Vitícola SA en el año 1888. La
sociedad tenía, en esa zona, numerosos viñedos. Está ubicada a
13 kilómetros de la estación Napostá, entre ésta y Bahía
Blanca. Construída 5 años más tarde que las estaciones
originarias de la línea, tiene características que la
individualizan. Se dejó de lado el ladrillo a la vista y
presenta las paredes revocadas. También la cubierta, que en la
de Napostá es de teja francesa, se la reemplazó por chapa
galvanizada, probablemente por un tema de costos. Un elemento
particular de esta estación es el gran tanque de agua que no
es de mampostería, sino que está construido con elementos
metálicos. La base del mismo es de perfiles de acero y el
depósito de agua, de chapa galvanizada. Al lado del mismo se
encontraba el molino sobre una gran torre que, poco después de
clausurada la estación, fue derribado por el viento. Lo mismo
que la de Napostá, la estación ha sido vandalizada

Estación La
Vitícola y su característico tanque de agua |
| |
|
|
|
| |
|
|