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CINE
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SON
NUESTROS... Y ESTUVIERON
EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
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UNA
CRÓNICA DE
HÉROES OLVIDADOS
En
la ciudad de Bahía Blanca, y por estos días, se está
finalizando con la post producción de un documental que será
presentado en Londres durante el mes de noviembre. Los autores
del guión, el staff de filmación, y el estudio donde se editan
las imágenes son bahienses. El film, de relevancia mundial,
podría ser exhibido en el National
Archives de Gran Bretaña, un organismo similar al Instituto
Smithsoniano de USA. Los invitados a la exhibición serán nada
menos que el Foreign Office (la cancillería del Reino Unido);
residentes argentinos en Gran Bretaña; veteranos de guerra;
familiares de éstos e historiadores de aviación de toda
Europa. Un relato apasionante que vale la pena ser
conocido...
Les voy a contar
una historia de héroes anónimos y, estoy seguro, habrá un
antes y un después de leerla. "Ellos" orillan los 86 años de edad promedio. Son
argentinos derrochando códigos y valores que hoy,
lamentablemente, están desapareciendo en nuestra sociedad. Eran
jóvenes que, en 1939, viajaron 14.000 kilómetros hacia Europa
para combatir los regímenes nacionalsocialistas de Adolf Hitler
y de Benito Mussolini. Y lo hicieron sin que nadie los obligara
y en calidad de voluntarios.
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Aeropuerto de Gatineau, en Quebec (Canadá). Claudio
Meunier y "Bunny" McLarty. El veterano es el último
as de la aviación argentino sobreviviente de la segunda
guerra mundial. Integró el Escuadrón 33 de cazas
Hurricanes y derribó 6 aviones alemanes en los combates contra
el mariscal Rommel. El aparato es un
Spitfire Mk XVI (AU-J) (Sl721), original, y en estado de vuelo.
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Estos
argentinos, al comenzar la segunda guerra mundial, eran gente
vinculada al campo y lo único que habían aprendido a manejar
eran las riendas de los caballos arriando ganado y desempeñando
actividades agrícolas. Un día la realidad de la guerra les
llegó a sus casas a través de la radio y se enteraron que
Europa estaba envuelta en llamas y desolación.
Pensando
que si Hitler ganaba esa guerra en el continente europeo su
siguiente paso sería América, y consiguientemente Argentina,
estos jóvenes de poco más de 18 años colgaron el recado del
caballo en el galpón, armaron una pequeña valija, y partieron
hacia el puerto de Buenos Aires para viajar a un lugar
desconocido para ellos: Europa.
Pagaron
de su bolsillo el pasaje y embarcaron, en calidad de turistas,
hacia Gran Bretaña ultimo bastión libre de la Europa
occidental. Muchos de ellos conocieron ahí el océano... y
también a los submarinos alemanes que los acechaban para
hundirlos. Algunos quedaron
para siempre en las profundidades del mar al desaparecer con sus
barcos.
Hacia
1940 llegaron los primeros contingentes de argentinos a las
islas británicas. Y, con el arribo, la sucesión de problemas
debido a la barrera del idioma y a la escasez de alimentos. Se
alistaron en la aviación e, inmediatamente, fueron enviados a
Canadá para recibir entrenamiento en un territorio lejano a la
guerra. En tan solo 8 meses estos hombres de campo pasaron de
jinetear un caballo a volar la novedad aeronáutica de las
fuerzas aéreas británica (RAF), canadiense, australiana,
sudafricana y la francesa libre. Eran los cazas Hurricanes y
Spitfires.
Increíblemente
algunos de estos argentinos se destacaron en todos los frentes
de batalla transformándose en feroces pilotos de combate que
alcanzaron, con facilidad, la categoría de ases al derribar
aeronaves enemigas y volverse leyendas entre sus pares. Otros,
se distinguieron como pilotos de bombarderos efectuando 35
misiones sobre Alemania.
Una
lista de honor
Es
tan frondosa que sólo voy a citarles algunos. Por ejemplo a Ricardo
Moreno. Nacido en San Carlos de Bariloche, y sobrino del
famoso naturalista (el perito Pascasio Moreno), era propietario
de un pequeño avión llamado "Sea Bee" y solía pasar
algunas temporadas en Bahía Blanca donde tenía muchos amigos.
Su corazón, un día, le dictó ir a Europa a pelear por una
libertad ajena. Actualmente vive en el Canadá.
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Federico Bradbury, fue empleado del
Ferrocarril del Sud en Bahía Blanca |
Federico
Bradbury,
nacido en Lomas de Zamora, trabajó durante años acá, en
la ciudad, para el ferrocarril.
Murió en la guerra tripulando un bombardero Stirling en
1944.
Era ingeniero en el departamento de obras del Ferrocarril
del Sud, con asiento en la ciudad, y tenía a su cargo el
tendido de rieles desde acá a Zapala.
Alejandro
Francisco Watt,
nació en la ciudad de Córdoba. Los
Watt eran cuatro hermanos y todos fueron pilotos de la
guerra. Dos de ellos murieron en combate.
La abuela, Clara Allyn, fue una de las maestras que trajo
Domingo Faustino Sarmiento como parte de su plan de
capacitación de educadores para la escuela argentina.
Sólo tenía tercer grado de la primaria y era un
avezado domador de potros.
Abandonó sus labores para unirse a la hermandad de
aquéllos que sufrieron las miserias del conflicto más
grande de la humanidad. A su retorno, y ya en los '80,
visitaría asiduamente nuestra ciudad al desempeñarse
como segundo jefe de la línea aérea Austral.
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Mauricio
Lett
era hijo de Carlitos Lett, el famoso jugador de fútbol que
introdujo la "gambeta".
Mauricio no conocía Europa y su única visión cotidiana era la
Sierra de la Ventana y la estancia en donde había nacido:
"Las Torres", cercana a la localidad de Pigüé.
Desapareció con su caza Spitfire, sobre el Mar del Norte, en
1945. Tenía poco más de 20 años. Su historia es casi
desconocida para todos, excepto para unos pocos que aún viven
en el lugar que lo vio nacer.
El
coronel Ken Charney,
nacido en Quilmes, vivió toda su juventud en Bahía Blanca. Está
considerado como un as de la segunda guerra mundial con 14
aviones enemigos derribados.
El
capitán Juan Conran,
también nacido en Bahía Blanca, fue el primer argentino en
bombardear Berlín, durante 1941. Lo derribaron, se salvó, y
fue prisionero de guerra hasta el fin de la contienda
El
capitán Stuart Haslam,
piloto de Spitfires, nació en Bahia Blanca y vivió aquí hasta
que comenzó la segunda guerra mundial. Nunca retornó a nuestra
ciudad y luego de la guerra se asentó en Hurlingham.
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El
capitán Robert
James Hill, de destacada actuación en la RAF, también
era oriundo de Bahía Blanca. Al retorno de la guerra
algunos de ellos, con una enorme experiencia de vuelo,
fueron convocados para el incipiente nacimiento de Aerolíneas
Argentinas.
Entre
otros Carlos y Jorge Richards, que vivían en la calle Luiggi de Bahía Blanca, y
que volaron por muchos años los aviones de nuestra línea
de bandera hasta que llegaron al país las primeras
versiones de los Boeing 737.
Reynaldo
Daintree,
nació en Adrogué. Pero su madre era oriunda de Pigüé.
Fue piloto de bombarderos pesados en la India. Ya en
nuestro país, se convirtió en piloto presidencial de
Arturo Frondizi. Y en la aviación comercial batió récords
de velocidad, distancia y horas voladas. Acumuló 33.000
llegando a ser, incluso, jefe de línea internacional de
Aerolíneas Argentinas y piloteó desde los Comet hasta
los Jumbo 747. Aún hoy visita asiduamente nuestra ciudad
pues aquí tiene amigos. |

Lett nació en la estancia "Las Torres",
cercana a Pigüé. Desapareció con su
Spitfire, sobre el Mar del Norte, en 1945
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Imposible
olvidarme de Bernardo
Noel De Larminat, otro as de la aviación durante la segunda
guerra mundial, y que hoy alterna sus días viviendo en su campo
de Jacinto Arauz (La Pampa) y su casa de Bahía Blanca.
El
día que la guerra llegó a su fin...
Al
finalizar el conflicto en Europa 670 aviadores voluntarios
argentinos fueron, no sólo sus protagonistas, sino espectadores
de lujo en la celebración de la victoria. 30 de ellos fueron
condecorados con una de las máximas distinciones que otorgaron
las fuerzas aéreas aliadas llamada DFC o Cruz de Vuelo
Distinguido. En muchos casos, algunos de estos pilotos
consiguieron dos y hasta tres de ellas. Baste citar que fueron
condecorados por Francia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña,
Estados Unidos, India, o Canadá. Aunque la lista de países es
interminable.
Terminada
la guerra, se les dio la baja como pilotos y volvieron al país.
Muchos retornaron al galpón, en el campo, a buscar el recado,
ensillar el caballo y salir a trabajar como si nada hubiera
ocurrido. En otros casos no hubo vuelta. 130 de estos chacareros
argentinos quedaron diseminados en tumbas a lo largo de toda
Europa, como mojones de los feroces combates aéreos en los que
perdieron sus vidas.
No
hubo un retorno triunfal...
...porque
en nuestro país algo había cambiado. El presidente Perón había
dado un abierto apoyo a jerarcas nazis, algunos de los cuales
eran buscados en Europa por sus crímenes de guerra. El gobierno
cobijó a muchos de ellos y, sobre todo, a los científicos
alemanes a quienes hizo ingresar en el famoso proyecto IAPI.
Para los héroes, victoriosos y condecorados que retornaron de
la guerra, no hubo absolutamente nada. Por eso se llamaron a un
silencio absoluto, que duraría mas de 60 años.
A
la caza de los héroes...
Sabía
de ellos por mis investigaciones y me propuse sacarlos del
olvido escribiendo un libro. Con ese fin recorrí el país
entrevistando a todos estos sobrevivientes. Sus relatos me
llevaron por los cielos, en terribles combates aéreos, donde
sus vidas corrieron a más de 500 kilómetros por hora. Algunos,
que fueron derribados en combate y salvaron milagrosamente sus
vidas, me contaron de sus escapes. Se escondieron por las noches
en bosques oyendo a las tropas alemanas peinar el terreno buscándolos
y arrojándoles granadas de mano para sacarlos de sus
escondites. Son infinitas las historias y los testimonios que he
recogido. Y todo quedó condensado en sus libros de vuelo; en
fotografías; en distintos documentos... y en sus testimonios
orales.
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Tapa del libro "Alas de
Trueno", base del guión
para el documental que será estrenado en
Londres para el próximo mes de noviembre
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Finalmente,
en octubre de 2004, pude presentar en Buenos Aires el
libro llamado "Alas
de Trueno"
que cuenta las historias de estos héroes anónimos.
Pero lo más importante para mí fue haber sido el gestor
de la primera reunión que los reencontró después de 64
años. Algunos viajando desde distintas partes del mundo.
No se veían desde
la finalización de la segunda guerra mundial. Un año
después, el 6 de abril del 2005, ocurrió algo increíble:
el embajador argentino en el Reino Unido, Federico Mirré,
en nombre del gobierno, reconoció
y agradeció la labor llevada a cabo por estos
voluntarios. Quiero comentarles que, por ser voluntarios,
ninguno de ellos cobra pensión de guerra. |
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Lo
cierto es que fue un momento de gloria y reconocimiento para
esta gente que sacrificaron desinteresadamente su vida para que
otros tuvieran la suerte de vivirla en libertad y paz.
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Lecciones
de vida...
No
soy demasiado afecto a las producciones fílmicas americanas.
Pero vi, en una película, algo que resume, de alguna manera, la
vida de un soldado que se sacrifica por otro diciéndole "se
digno de vivir tu vida".
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Es
que al morir se pierde, no sólo la oportunidad de vivir,
si no la de tener una novia, quizás armar una familia,
tener hijos, y generar una descendencia. Esa es la gran
enseñanza que me dejó el conocer a esta gente: ideales,
metas, convicciones. ¿Cómo poder explicarle a ustedes lo
que se siente al estrecharle la mano a uno de estos
hombres? Inexplicable poder narrar lo que se experimenta
al estar frente a la historia viva. ¿Cómo, definir esa
sensación confusa de tener, por primera vez, a un piloto
de segunda guerra mundial, que le diga a uno que es
argentino, que invite a la casa tomar mate y que, de paso,
le muestre la fotografía de su Spitfire en la que
aparece, pintado en su morro, el cacique Patoruzú
para que lo identifiquen como piloto argentino?
Ya
cité a un nombre de campo llamado Bernardo
Noel De Larminat. A don Bernardo se lo conoce como
productor ganadero. Pero pocos sabrán que él ostenta un
record único para un voluntario argentino
de misiones voladas durante la segunda guerra
mundial. Fueron 341 operaciones de combate codeándose con
la muerte, hora a hora, en el desierto africano de Túnez,
en los cielos de Italia y volando hacia Berlín. Sus
historias y anécdotas son muchas e increíbles. |

Hurricane británico, en el frente japonés,
bautizado Patoruzú y conocido como El
Suertudo
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Las
Malvinas y la RAF
Pero
aún hay más acerca de ellos. Durante el conflicto del atlántico
sur, en 1982, varios de estos argentinos que volaban en su
ultimo año como pilotos comerciales con Aerolíneas Argentinas,
Austral y en empresas privadas, se ofrecieron ante el gobierno
argentino y la propia Fuerza Aérea como voluntarios para luchar
contra la fuerza de tareas británica, que incluía la RAF, su
ex fuerza aérea. Dos de estos pilotos de segunda guerra
mundial, y ahora pilotos del escuadrón “Fénix”, recibieron
distinciones por su participación durante la campaña de
Malvinas. Un caso excepcional de ser voluntarios en conflictos bélicos.
Ahora...
la película
Durante
este ultimo tiempo decidí entrevistar a todos los
sobrevivientes. Necesitaba tener un registro oral de sus
experiencias.
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César Turturro es el director del documental.
De fondo el emblemático caza Spitfire de la
RAF
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Y
esto, finalmente, se transformó en un documental bajo la
dirección de Cesar Turturro; un guión que realicé en
conjunto con Rubén Baltián (periodista de LU2) y una
banda de sonido compuesta especialmente por Oscar Laher.
Estamos en la ultima fase de edición de un documental
dedicado a ellos. El film, único en su género, fue
rodado en Bahía Blanca, Rosario y Buenos Aires. Luego
vinieron entrevistas en Gran Bretaña, Estados Unidos y,
recientemente, en Canadá, donde viven cuatro de estos héroes
olvidados. Uno de los puntos más increíbles que tiene el
documental es haberme permitido la oportunidad de acceder
a la generosidad de Michael Potter, un canadiense dueño
de una colección de cazas auténticos de la segunda
guerra mundial que aún vuelan. |
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La
flota la integran un P-51 Mustang, un Spitfire, un Hurricane y
un biplano de entrenamiento Tiger Moth. Potter nos dejo filmar
sus cazas efectuando en el cielo maniobras de combate para el
documental. También estuvimos rodando en Ottawa donde accedimos
al Museo Nacional del Aire para poder filmar dentro de un auténtico
bombardero cuatrimotor Lancaster, en el que se simularon las
experiencias de una tripulación argentina.
El
Museo de la Aviación Naval de nuestro país también tuvo la
gentileza de acceder a que filmemos con un biplano Stearman de
colección. Todo esto hace que el documental tenga características
únicas. Por primera vez en nuestro país se podrá ver dentro
de un tiempo no muy lejano --estimo para fines de noviembre--
una película que, a mi juicio, cambiará el rumbo de nuestra
historia.
Claudio
Meunier
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DATA
& INFO

Claudio Meunier, uno de los autores
del guión del documental
El
staff...
El
guión del documental fue escrito por Claudio
Meunier y el periodista de LU2 Rubén Baltián. La
banda de sonido fue compuesta especialmente por Oscar
Laher. El director del film es César Turturro. Se
utilizaron, para el rodaje, cuatro camarógrafos:
Nicolás Turturro (hermano de César), Bárbara
Newman y
Nick Dalt (fueron contratados para las tomas en
Canadá) y Owen Reis para el rodaje en Gran Bretaña.
La post producción se encuentra en su etapa final
en el estudio Creavisión, de Bahía Blanca.
"Alas
de Trueno"
Es
el título de libro escrito por Claudio Meunier. Sin
editorial que lo sponsorizara, Claudio buscó el
capital necesario para editarlo y fue presentado en
Londres en octubre del 2004. Es soporte para el guión
del documental.
Avant
premier
El
6 de abril de este año,
en la embajada argentina en Londres, se hizo una
suerte de presentación de la película. Fue una
proyección de apenas 10 minutos. Además del
embajador ante el Reino Unido, Federico Mirré,
asistieron algunos de aquellos pilotos argentinos de
la segunda guerra mundial y no faltaron actuales
pilotos de la Royal Air Force (RAF).
RAF:
Real Fuerza Aérea
Sigla
con la que se designa a la fuerza aérea del Reino
Unido. Fue creada en 1918 desprendiéndose de su
antigua sigla RFC ( Royal Flying Corps). Durante la
segunda guerra mundial alcanzó gran fama por la
heroica actuación de sus pilotos de caza
defendiendo las islas británicas de los ataques de
la Luftwaffe (aviación de la Alemania nazi).
Estreno
del documental
Se
estima para los primeros días de noviembre. Será
en Londres. El equipo de producción está
realizando las tratativas a fin de presentarlo en el
National Archives de Gran Bretaña, un organismo
similar al Smithsoniano de USA. Se cursarán
invitaciones a la sociedad angloargentina en el
Reino Unido; autoridades del Foreign Office
(cancillería); residentes argentinos en Gran Bretaña;
veteranos de guerra; familiares de éstos e
historiadores de
aviación de toda Europa.
¿Quién
es Claudio Meunier?
Nació
el 24 de marzo de 1970 en la ciudad de Bahía
Blanca. Es hijo de Alfredo Meunier y Catalina Reus
Tous. De niño sintió una fuerte inclinación hacia
todo aquello que volara. Cuando aprendió a leer, a
los 6 años en el colegio Don Bosco, su primer libro
fue de aviación. Vivía armando maquetas a escala
de aviones de la segunda guerra mundial. El
"vicio" aún perdura. Sus investigaciones
lo han llevado a visitar lugares donde tuvieron
lugar las más emblemáticas batallas de la segunda
guerra mundial como Francia, Reino Unido y,
recientemente, Canadá donde se ha entrevistado
varios de aquellos aviadores.
Trabaja
con varios autores extranjeros y, poco tiempo atrás,
se publicaron dos obras de aviación en las que
colaboró activamente. En la actualidad se encuentra
escribiendo una nueva y novedosa obra sobre los
pilotos más destacados de Spitfires y Hurricanes
que tuvo nuestro país durante la segunda guerra
mundial. Está casado con Mariana Inés Heiland y es
padre de trillizos: Martiniano Gerónimo, Juan
Bernardo y María Emilia de año y medio. Vive en
Villa Mitre de la ciudad de Bahía Blanca. Tiene un
sitio en internet que puede ser visitado en la
dirección www.firmesvolamos.com.ar

Escuadrón de aviadores argentinos en 1942 en un aeropuerto del Reino
Unido
Las
estadísticas de la guerra
Los
números la convierten en el mayor conflicto de la
historia en cuanto a
recursos humanos y materiales empleados. En
total, tomaron parte en la contienda 61 países con
una población de 1.700 millones de personas. Número
que significó las tres cuartas partes de la población
mundial. Se reclutó a 110 millones de ciudadanos, más
de la mitad de los cuales procedían de tres países:
la URSS (25 millones), Alemania (17 millones) y
Estados Unidos (16 millones).
Las
finanzas de la guerra
Estados
Unidos fue el país que destinó más dinero: el
gasto aproximado fue de 341.000 millones de dólares,
incluidos 50.000 millones asignados a préstamos y
arriendos.
Las
máquinas de combate
Hubo,
mayoritariamente, de tres tipos: cazas, bombarderos
y cazabombarderos. Los primeros fueron utilizados
para combatir contra aviones enemigos en el aire y
proteger a los bombarderos. Estos, a su vez, eran
utilizados para transportar y lanzar bombas. Por último,
los cazabombarderos fueron la combinación de los
dos anteriores. La RAF británica tuvo un rol
preponderante e hizo fabricar los mejores aviones,
como el emblemático Spitfire (Escupefuego). Junkers
87, Messerschmitt Bf 109 y Focke Wulf 190 fueron los
aviones alemanes. Spitfire Mk I y Avro Lancaster Mk
I, los británicos; Sturmovik, soviético; Zero,
japonés; y B-17 G y B-29 las máquinas volantes
norteamericanas. |
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