Los desaparecidos estaban en contra del aborto

Ni verdad, ni memoria ni justicia

Para algunos fueron terroristas, para otros jóvenes idealistas, pero ya nadie discute que fue una manera atroz de terminar con sus vidas. Paradójicamente, cruelmente, patéticamente, el debate sobre el aborto arroja claridad sobre alguno de los motivos por los cuales tomaron despiadada decisión sobre sus vidas y desenmascara a los traidores que los enviaron a la muerte luego de llenarles la cabeza con falsos discursos ideológicos.Cuantos fueron los desaparecidos

Para esas víctimas del pacto montonero-militar la práctica del aborto, las pastillas anticonceptivas, la ligadura de trompas, el profiláctico, el amor libre, la homosexualidad, eran formas de control de la natalidad que el “imperialismo” de EEUU quería imponer en América Latina y en su ceguera de “liberación” no advirtieron que solo era un pretexto para favorecer otros planes imperialistas, los de la Unión Soviética.

Para ellos ser anti abortistas era una cuestión política, no metafísica, aunque había algunos que provenían del pensamiento católico. La misma cuestión política que cínicamente es valedera para Darío Sztajnszrajber, (magníficamente refutado por Juan Carlos Monedero (h) (ver nota)) pero para decir exactamente lo contrario, como bien corresponde a estos malintencionados, cómplices intelectuales de la feroz dictadura.

Están, para quien quiera corroborarlo, los escritos, las fotos, la película “La Hora de los Hornos” (dirigida por otro asqueroso mercenario como Pino Solanas). “Organizar nuestra revolución, una guerra larga, una guerra cruel. El poder al pueblo y un pueblo sin odio no puede triunfar. Unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: EEUU.” Era la consigna que por entonces envenenaba  las mentes de quienes alguien apropiadamente llamó “idiotas útiles” y que tristemente se convirtieron en asesinados e ignorados ante el extremo de solo recordarlos como “desaparecidos”.

Ahora, 42 años después, cuando consideran que nadie va a darse cuenta, esgrimen los argumentos rechazados por quienes, con sus cerebros lavados, se opusieron tenaz y algunos criminalmente, en una despreciable actitud, inmemorial, falaz e injusta.

Terribles imágenes denunciando prácticas abortistas, alimentaban el odio de los jóvenes.

¡Un mínimo de decencia intelectual miserables charlatanes! Un mínimum de respeto a su memoria. Una mísera consideración deberían tener esta sarta de periodistas, intelectuales, políticos, actores, etc. antes de exponer maniqueas razones en defensa de la legalidad del aborto. Ahora, consecuentes con su ceguera ideológica, conviene defender a las mujeres de otras formas de dominación. ¡Ya aparecieran para hacerles tragar sus palabras!

Pero no es posible, bien lo saben estos hipócritas que se ocuparon de que las cosas se hicieran así para que nunca pudieran recriminarles (y vaya a saber de qué manera) la forma en que fueron engañados.

No es casual que quienes más se manifiestan a favor de la legalización del aborto provengan de medios de difusión que mucho contribuyeron a la inserción económica de la Unión Soviética a través del golpe de marzo de 1976. Allí está el caso de la periodista Claudia Acuña, funcional a los planes golpistas, capaz de decir lo que le viene en boca, menos la verdad de lo que pasó entonces, y otros “que vivían equivocados” como les gusta decir ahora, mostrando sin vergüenza su condición de idiotas e inútiles.

Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, el mexicano descubridor de la pastilla anticonceptiva, método alentado por los “imperialistas” para el control de la natalidad, según denunciaban en los 70´

Es posible que los desaparecidos hoy pensaran distinto y aun estuvieran a favor del aborto, pero seguramente no lo sería desde la perspectiva política que les hicieron ver e indefectiblemente no se expondrían estos, que hoy sermonean desfachatadamente.

Crudezas de la vida. Quienes los consideran terroristas, comparten la idea de ser anti abortistas. Los que dicen de ellos “jóvenes idealistas”, no tienen respeto, siquiera, de sus luchas.

Mario R. Martín

Editor, periodista y publicista. Relator de radio y televisión. Protagonista directo de los acontecimientos políticos de la República Argentina desde 1968. Investigó sobre la liberación de los presos del penal de Rawson y la posterior toma del Aeropuerto de Trelew, que derivó en el fusilamiento pactado entre Montoneros y la Armada de los miembros del ERP. Investigó sobre la entrega de armas por parte de la Base Naval Puerto Belgrano a la organización Montoneros. Denunció a funcionarios del “Proceso” por coimas y sobre precios, en causas ignoradas por los jueces de entonces, haciendo caso omiso a las amenazas de las cobardes autoridades. Investigó sobre las amistades de Hebe de Bonafini que le permitieron iniciar las “rondas” de Madres de Plaza de Mayo. Actualmente es el director de Sexta Sección.

 

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