Nada está perdido

Guillermo Cano, asesinado por sus convicciones

 

Al maestro con cariño

Por Ignacio Bustos (*)Guillermo Cano, asesinado por sus convicciones

Víctima de un cobarde asesinato,  el periodista y director de “El Espectador” de Colombia: Guillermo Cano. La importancia de su figura en tiempos de amenazas a la libertad de expresión.  El Espectador: un orgullo de 130 años libertad de expresión en Latinoamérica.

“Voy disparando balazos con mi lapicera cargada de rabia por toda la tierra  y espero a la muerte cantando” –  “Perros de nadie”- El Exilio Universal.

El 17 de Diciembre de 1986 una ráfaga traspaso la ventana delantera del Subaru rojo de Guillermo Cano, justo cuando intentaba salir en “U” de la redacción del “El Espectador”. Luego de una agotadora jornada donde el caos y la locura habían llegado para quedarse. El asesinato no fue más que un cobarde acto de acallar a un hombre indefenso Y sin custodia. “El Negro” Pabón y otro sicario de Medellín, fueron los encargados de ejecutar la orden de Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien brotaba en cólera luego cada editorial. En un arrebato de locura como un verdugo, sentencio al periodista luego de sentirse tiroteado masivamente por la pluma de Cano.

Al otro día del asesinato, El Espectador salió a la calle con un título en letras grandes: “Seguimos Adelante”. Varios diarios colombianos que se sumaron a la causa, ofrecieron sus redacciones para conformar un equipo conjunto de investigación contra el narcotráfico. El Espectador estaba nada menos que a tres meses del centenario de su fundación. Guillermo Cano era un hombre de muy fuertes convicciones y de una ética de acero, siendo uno de los periodistas más serios y prestigiosos de Latinoamérica. Tiraba con todo el arsenal de tinta a mano contra la corrupción política y militar. Gracias a esa convivencia dejaron el país librado al narcotráfico, donde terminaron con lo que quedaba de tranquilidad que había en Colombia hasta mitad de los 70. Cuando había un hecho de gran magnitud, los lectores lo primero que buscaban era su página editorial.

En 1989 tuvieron otro muy duro momento, cuando Pablo Escobar Gaviria volvió a la carga, esta vez con un atentado –  un camión con cientos de kilos de dinamita- sobre la sede de Medellín. El saldo fue la destrucción total del edificio y 70 heridos sin lamentar víctimas fatales. Seguramente al otro día cuando con un esfuerzo sobrehumano, el diario salió a la calle habrá desatado la ira del narcotraficante. En el año 2014, Sebastián Marroquín -hijo de Pablo Escobar Gaviria- se hizo presente en la redacción pidiendo disculpas por el atroz crimen de su padre y el atentado, además de los secuestros y torturas a periodistas. El director Fidel Cano fue el encargado de esa histórica entrevista, en la que la que la familia Cano nunca terminó de creer del todo esas intenciones del hijo del capo narco.

Guillermo Cano, asesinado por sus convicciones

Óleo de Héctor Osuna realizado después de la muerte de don Guillermo Cano. 1987.

Guillermo Cano Isaza nació el 12 de agosto de 1925 en Medellín. Fue parte de la tercera generación de una familia tradicional de periodistas: su abuelo Fidel Cano había fundado “El Espectador” el 22 de marzo de 1887. Guillermo Cano comenzó de muy joven el oficio de periodista, en el cual llegó a director de “El Espectador” en 1952, con tan solo 27 años de edad, y lo dirigió hasta su muerte en Diciembre de 1986. El diario estuvo varios años en manos de sus hijos. Actualmente lo dirige su sobrino Fidel Cano.

Tuvo innumerables premios y distinciones por su labor, pero la más destacada sin dudas fue el “International Press Institute Word Press Freedom Heroes” en el año 2000.

En sus comienzos Cano escribió sobre unas de sus grandes pasiones, el fútbol, en la sección “Deportes”. Fanático del Independiente de Medellín, cubrió el mundial de Chile en 1962, cuando Colombia participó por primera vez de una Copa del Mundo. También estuvo en los Juegos Olímpicos de “Múnich 72”, donde siguió muy de cerca la masacre de los deportistas de Israel.

En los años cincuenta, el diario tuvo entre sus filas a un redactor de lujo, Gabriel García Márquez, que fue exiliado a Paris, después de la famosa serie de entrevistas con Luis Alejandro Velazco- “Relato de un náufrago”-, único sobreviviente de la tragedia del A.R.C Caldas en el Caribe. En la serie de entrevistas que García Márquez realizó para “El Espectador” (años más tarde se editaría bajo el nombre “Relato de un Náufrago”) salieron a la luz detalles de la tragedia, en la que en una primera versión se dijo que había sido por causas naturales.

Ignacio Bustos

Ignacio Eduardo Bustos

En la famosa entrevista salió a la luz que las verdaderas causas habían sido por lo pesada de su carga producto del contrabando que traían de USA. El escritor vivió varios años en Francia, trabajando como corresponsal.

En épocas donde la ética, las convicciones y la libertad de expresión están machacados y vulnerados, el ejemplo de Guillermo Cano nos dice: ¿Quién dijo que todo está perdido?

(*) Ignacio Eduardo Bustos

Nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de junio de 1981.

Se dedica al rubro inmobiliario aunque su vocación es el periodismo. Desde hace años escribe para diversos medios on line, desde deportes hasta reseñas culturales de discos a cine y teatro.

Vive en San Isidro, en el corazón de la Zona Norte del Conurbano Bonaerense.

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