INTENDENTES SUSANA IGLESIAS

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LAPRIDA

SUSANA IGLESIAS
LA POLÍTICA TIENE CARA DE MUJER

Impresiona su aire distinguido. También la simpleza de pensamiento con que se expresa. Desde diciembre del 2003 es jefa comunal del distrito y una de las pocas mujeres en ejercer ese cargo en todo el país. Radical hasta la médula... rescata su amistad con Federico Storani, uno de los referentes provinciales del centenario partido. Queda claro que el peronismo... no le va. Frontal y directa el reportaje resume buena parte de su intimidad...
 

Primero hablemos de su partido. ¿Desde cuándo es radical y por qué?
- Desde pequeña lo que sabía era que no era peronista.
Porque en mi casa se hablaba en voz baja, porque siempre se decía que había alguien espiando a quien llamaban "manzanero".
Siempre había alguien que espiaba y si uno daba a conocer su ideología política, distinta a la del gobierno, que era Perón, era denunciado.
Entonces, se hablaba mucho de política y en voz baja.
Y en mi familia, quizá, había un abanico de pensamiento. Pero, prácticamente, todos imbuidos de mucha ideología radical. Porque siempre fue el partido que ideológicamente respeto las libertades y luchó por las instituciones. Y el pensamiento independiente de cada uno de los habitantes de la Argentina.

¿Cuándo inició su militancia?
- En la universidad comencé a militar prácticamente con el nacimiento de Franja Morada.
En aquel entonces me hice muy amiga de Federico Storani, con el cual mantengo una amistad desde entonces y aprecio.

No desconocerá Ud. que es la única jefe comunal en la sexta sección electoral, y una de las pocas en ejercer ese cargo en todo el país, ¿cómo lo vive?
- Con total normalidad.
No me afecta porque es como que toda la vida me he movido en distintos ambientes.
Y aunque la política es un ambiente mayoritariamente masculino, yo me he movido con absoluta libertad y comodidad.
Con un respeto mutuo y no he sentido ninguna discriminación.
Y si la hubo... no me interesa.
 
Pareciera que ser radical, y ejercer una función ejecutiva, necesariamente genera la necesidad, por estos días, de ser "transversal". ¿Le encuentra alguna explicación?
- No sé si por transversal significa tener sintonía política con el gobierno. Me parece que es un error. Uno puede pertenecer, y debe pertenecer, a otro partido político por el bien del país, las instituciones y la democracia. Creo que elegir la transversalidad en este momento es lo más fácil que puede hacer un dirigente. Lo más difícil es mantenerse en sus convicciones.

¿Cómo afrontar las generales del 2007 sin un líder carismático como, en su momento, fue Alfonsín? Sobre todo teniendo en cuenta que éste es un país personalista...
- Yo afronté las elecciones comunales del 2003 y las gané a pesar del líder carismático con el que cuenta, diríamos, el actual peronismo, que es el kirchnerismo, y que nosotros creemos que absorbió fuertemente el caudal electoral que nos pertenecía. Pero es la manera. Tratando de hacer una buena gestión buena y cumpliendo con la gente, con la ciudadanía. Con la que nos votó y con la que no nos votó, a la que también nos debemos.

Por estos días hay como un movimiento contestatario femenino que ha aparecido en la escena política nacional. Analía Quiroga, dirigente de CARBAP por Pellegrini, le pegó fuerte al presidente Kirchner; Julia Fernando Lovecchio, una productora de Coronel Suárez, hizo lo propio. La diputada peronista por Santa Fe, María del Carmen Alarcón,  no le fue en zaga, ¿tienen las mujeres, hoy, más valentía para enfrentar el poder político central?
- Quizá. No sé si tienen más valentía o menos valentía. Históricamente ante hechos aberrantes, ante hechos cruentos y como si fuera un designio de género, ha salido la mujer a reclamar. Tenemos el caso de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Ante las tragedias no dudaron en ningún momento en dar la cara, en buscar a sus hijos y a sus nietos, como continúan haciéndolo en la actualidad. Creo que recién ahora, en algunos temas de seguridad, ha aparecido algún padre que se conoce a través de los medios nacionales. Pero en aquel entonces, yo a los padres o a los abuelos no los vi nunca, por lo menos no trascendieron públicamente. Fueron las mujeres. Me parece que es una actitud de valentía que nos caracteriza.
 
La mitad del HCD es de su extracción política, ¿le agradaría, o la ayudaría, tener un legislativo con mayoría?
- Por supuesto que me agradaría.
Lo ideal sería un legislativo con mayoría y con una oposición criteriosa y responsable. Que no es la que tenemos.

A partir del "BahíaGate", siente que hay una lupa sobre la gestión de gobierno de los jefes comunales? ¿Más que nunca hay que serlo y parecerlo?
- Yo siempre estuve convencida que hay que serlo y parecerlo.
Lo que sucedió en Bahía Blanca es una aberración y, quizá, un síntoma de lo que sucede en algunas otras administraciones que no es el caso, gracias a Dios, de Laprida.
Y espero que no lo sea nunca porque, realmente, eso mancha y no da posibilidades de retorno a la política. 
 
¿Cómo debieran financiarse las campañas políticas, habida cuenta que cada dos años aparecen las urnas y la ciudadanía tiene suspicacias al respecto?
- Nosotros, a nivel local, financiamos las campañas con dinero propio. Los funcionarios de nuestro partido aportan un porcentaje importante de sus ingresos, mensualmente, para sostener nuestro partido político. Esos ingresos se van ahorrando o administrando de tal manera que, cuando llega el momento de la campaña, nosotros nos arreglamos con lo recaudado. Y también con alguna otra donación que podamos hacer quienes estemos en condiciones de ello. Nunca hemos recurrido ni a empresas, ni a intereses concretos para financiar la política porque no lo creemos necesario. Además, los legisladores nacionales aportan al Comité Nacional, y así lo hacen los legisladores provinciales con el Comité Provincia. Aún así, alguna vez, hemos quedado endeudados para años posteriores y tuvimos que recurrir al banco, sacando créditos en forma personal, para poder pagar las deudas contraídas en alguna campaña.

Hoy jefa comunal. En el 2007, ¿reelección o diputada?
- A mí nunca me interesó seguir una carrera política. Yo abracé la política por convicción, por vocación, por ganas de cambiar algunas cosas que no me gustaban y no me gustan, pero nunca estableciéndome metas. Jamás me había puesto como meta llegar a ser intendenta de Laprida. Pero me encanta serlo. Así que gracias a Dios no me desvela el 2007.

¿Cómo se lleva con Felipe Solá? ¿Y con Randazzo?
- Bien, muy bien. Es un caballero. Y es una persona plural. La relación con el gobernador es muy buena. Me animaría a decir que, con todos los intendentes de la provincia, la relación con Felipe es muy buena. En general no he tenido inconvenientes por ser de otro partido político. En cambio sí he tenido inconvenientes con algún dirigente local que quiere aparecer como gestionando cosas en la provincia cuando realmente no tiene ninguna ascendencia dentro del equipo de ministros de la Provincia. Y con Randazzo me llevo excelentemente bien. Es un hombre del interior, de Chivilcoy, así que nos sentimos muy identificados. Me ha escuchado todas las veces que he necesitado tener entrevistas con él y me ha allanado caminos. Yo mantengo con él y su equipo de trabajo una excelente relación.

¿Se ha transformado la política, en estos últimos años, en una profesión bien rentada más que en una vocación de servicio?
- En mi caso personal creo que esto no fue valorado por la ciudadanía. Yo resigné gran parte de mis ingresos cuando asumí. Me rebajé un 50% el salario que cobra un intendente. O lo que cobraba el intendente anterior y que correspondía por ley. Este año el Tribunal de Cuentas se ha puesto firme y ha hecho que respetemos la ley en este sentido. Con los compromisos que uno tiene el sueldo sólo alcanza para vivir y manejarse diariamente como realiza cualquier hijo de buen vecino.

¿Cómo vivió Ud. el fin de la gestión de De la Rúa?
- Realmente el fin lo vi venir. Un tiempo antes tuve una reunión con Federico Storani y le hablé de la necesidad de salir de la convertibilidad. Lo compartió, pero también me admitió su falta de sintonía con el gobierno de De la Rúa, al que había renunciado cuando López Murphy fue ministro de Economía y estuvo en desacuerdo con sus políticas en relación a la educación pública. Así que solamente compartimos la angustia de un fin esperado y que iba a ser muy bien aprovechado por el partido de la oposición.


La entrega anticipada del poder de Alfonsín en el 89 y el derrumbe del gobierno de De la Rúa, en el 2001, siempre serán un flanco de ataque del peronismo en las campañas electorales, ¿cómo contrarrestarlo?
- Yo creo que no tienen mucho para decir, porque después del gobierno de De la Rúa hubo cuatro presidentes del partido peronista que tuvieron que irse antes. Yo creo que en el caso de Alfonsín, él entregó el gobierno salvaguardando la República, el país. Porque las declaraciones públicas que hacía el presidente electo iban a llevar a un pozo muy profundo a los argentinos y prefirió resignar parte de su mandato, unos meses, antes que el país y los argentinos sufriéramos más. En el caso de De la Rúa, creo que el FREPASO también tendría que hacerse responsable. Su más alto dirigente en la Presidencia de la Nación, Chacho Álvarez, también renunció. Yo creo que esperaba un 17 de Octubre y no sucedió eso. Así que a lo largo de la historia hay muchos personajes que han tenido, o han resuelto, abandonar su cargo antes de tiempo. Quizá nosotros mismos habíamos puesto mayor esperanza en Chacho Álvarez; en su progresismo. Sin embargo se fue ante la primera tormenta.
 
¿Le gusta cocinar?
- No me gusta limpiar la cocina. Cocinar no me molesta.

Nadie tiene idea de lo que es el cargo hasta que se sienta en el sillón de intendente de una comunidad. ¿Qué la sorprendió y qué la fastidió?
- A ver: me fastidió no contar con recursos. Me fastidió la limitación de los recursos. Me fastidió no poder concretar cosas que yo tenía pensadas. Pero, a lo largo de los años, salimos de la crisis y las logré concretar. No me sorprendió nada. Lo vi como algo natural. Solamente hubo algo que no podía hacer: sentarme detrás del escritorio. Porque cuando algún vecino me venía a ver me sentaba con él en una silla. Y eso es lo que más me costó: tomar mi lugar detrás del escritorio. Aún hoy me sigue costando.

¿Qué obra la dejaría satisfecha si lograra implementarla antes de terminar su mandato?
- No solamente una obra. Hay varias. Me gustaría terminar con las cloacas de las que ya llevamos 6 kilómetros realizados. Me gustaría terminar con el Polideportivo, por lo menos con la pista de atletismo y ciclismo. Me gustaría hacer más cuadras de asfalto. Me gustaría construir un sistema de agua corriente para San Jorge. Me gustaría, además, para esa localidad levantar un Hogar de Ancianos para que no tengan que trasladarse al Hogar de Laprida cuando quedan solos. Me gustaría ver las viviendas empezadas con el final de obra. Y me gustaría, incluso, poder levantar más viviendas que para eso hicimos una reserva y tenemos un Banco de Tierras importante.

De chica, ¿era traviesa?
- Como cualquiera. Quizá muy conversadora. Me gustaba escaparme a la hora de la siesta. Me gustaba lo que a cualquier chico y chica de mi edad. Por ejemplo patinar. Lo hacía muy bien. Me gustaban los deportes. Y fui muy mimada porque soy la menor de una familia numerosa.

Su mejor amigo, ¿es político?
- Yo tengo muy buenos amigos. Y mi mejor amigo, en política, es Federico Storani.
 
¿Cómo era en la escuela primaria? ¿Recuerda a su primera maestra?
- Fui buena alumna y muy conversadora. Y mi primera maestra fue Paty Bilbao, a quien adoré y quise un montón. Muchas de mis maestras viven. Lo que da la pauta que no tengo tantos años. Pero la maestra de primer y cuarto grado dejaron una marca especial por su afecto y calidad de persona. Todas las maestras fueron buenas. Coincidentemente a mí me costó afectivamente pasar a quinto grado por el cariño que le tenía a mi maestra de cuarto grado, Mildred Guridi. Y, en quinto, la tuve a una sobrina de Balbín, Queca Alacid. Y, en sexto, otra sobrina de Balbín, Chela Alacid.  

¿Cuál fue su mayor frustración?
- No he tenido frustraciones. Yo creo que la vida nos da cosas buenas y cosas malas, y nos pone escollos en el camino. Pero jamás me sentí frustrada. Para nada.

¿Qué va a hacer una vez que se retire de la política?
- Seguir haciendo política.

¿Le teme a la muerte?
- No. Creo que cuando uno más vive más se aclimata a esa idea. La vida es un paso y algunas personas se nos anticipan. Le temo más a no contar con los seres queridos, con aquéllos que se anticipan a nuestra propia partida.

En su adolescencia, ¿qué actor de Hollywood la desvelaba?
- Capaz que uno que era gay, Rock Hudson y también James Dean.

¿Tiene buen carácter?
- Lo tengo. Salvo cuando me enojo, o me hacen enojar.

El mejor consejo que le dieron fue...
- Más que consejos a mí me dieron fueron ejemplos de vida. Y esos son los que sirven.

El slogan de su campaña a gobernador de la provincia diría...
- SI, diría SI

Dígame tres cosas que no prestaría...
- Zapatos, me parece que no. Ni medias. Ni un pañuelo usado.

¿Qué piensa del aborto?
- Un tema muy delicado de abordar. Habría que hablar e intensificar todas las campañas para evitar los embarazos no deseados. Y después cada uno, de acuerdo a sus convicciones, debe resolver. No me gusta el aborto. Tengo una postura en contra. Hay que prevenir los embarazos no deseados, antes de entrar a un tema tan álgido como el aborto.

¿Se considera una mujer coqueta?
- Sí. No al extremo pero bastante.

Laprida es...
- Laprida es el mejor lugar del mundo. Y no es un slogan. Creo que tiene el espacio físico ideal como son 344.000 hectáreas. Tiene una riqueza natural que se da en la explotación ganadera, que hay que apoyar. Tiene gente buena. La gran mayoría de sus habitantes son hospitalarios. Y está abierta a todo aquel que llega a nuestro distrito. Es el mejor lugar del mundo porque todavía se puede vivir con tranquilidad, sin temor a ningún sobresalto de los que suceden en las grandes urbes. Creo que es el mejor lugar del mundo porque es donde nací, donde tengo mis afectos. Y el lugar donde tengo el honor de ser intendenta. Es el lugar que me ha permitido cumplir con mis sueños; realizarme en la vida; en mi profesión y como persona. No es poca cosa, ¿no?
Susana Iglesias: su militancia política comenzó en la adolescencia
Del álbum sepia: Acompañando a su hijo Fabián al jardín de infantes
Junto a Lourdes,
una de sus sobrinas nietas.
La chochera de la jefa comunal: Lourdes, Catalina y Emiliano sus tres sobrinos nietos
IDENTIKIT

Nació un 21 de febrero de algún año, cualquiera. Estuvo casada sólo 3 años y su único hijo, al que adora, se llama Fabián. Tiene un montón de sobrinos y sobrinos nietos a los que mima y protege como si fueran suyos. Es Abogada y ejerce como escribana desde el año 1971. Ingresó a la política a muy temprana edad, en épocas de la Facultad de Derecho, en La Plata. Además es docente, profesión que ejerció solo unos pocos años.
Desde la vuelta de la democracia ha participado en la política local y tiene cuatro períodos como concejal, y un período y medio (el actual) como jefa comunal. Le gusta cocinar, especialmente para agasajar a su hijo cuando lo recibe en las vacaciones de verano. Le encanta leer y estar bien informada de todo lo que pasa en el país y en el mundo. Uno de sus pasatiempos es tomar sol, disfrutando mucho de algunos días de playa cada verano.

 
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