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ALGO HABRÁN HECHO - HÉROES - NOTA II

UNA HISTORIA REAL
GUILLERMO BROWN: EL ALMIRANTE DEL PLATA 

La vida del almirante Guillermo Brown, desde su nacimiento hasta la creación de la Escuadra, en 1814, y posterior triunfo del Combate Naval de Montevideo, pasando por su radicación en esta margen del Plata con su familia traída de Inglaterra, fue recordada en un escrito anterior. Proseguimos ahora con el homenaje al prócer naval en este año en que se cumplen los 150 años de su eterno descanso.

Resuelta la necesidad defensiva en el Plata, con ese triunfo citado de Montevideo que provocó a los treinta días la capitulación de la plaza, se pensó en un accionar ofensivo en las costas y puertos del Pacífico con la finalidad de cortar las comunicaciones, entorpecer el comercio español y quebrar el abastecimiento militar, para incitar y ayudar a los pueblos en sus movimientos de independencia previos al avance de los ejércitos libertadores de San Martín y Bolívar. Se entendió más adecuada la lucha corsaria y se ordenó a Brown organizar la fuerza. Esto hizo reuniendo cuatro naves. Antes de zarpar, recibió la contraorden del Director Supremo de resignar el mando de la expedición para permanecer en su cargo de Comandante General de Marina, pero entendió que sus talentos eran, en la acción, más provechosos para los intereses de la nación, que en la administración. Desobedeció y zarpó el 15 de octubre de 1815.

Guillermo Brown: El almirante del Plata

El Callao y Guayaquil son nombres de la geografía donde hizo historia. Atacó la plaza fuerte de El Callao. Intentó hacer lo mismo con Guayaquil. Apresó y hundió naves españolas propio de su accionar de corso y distribuyó proclamas en las costas peruanas y chilenas preanunciando la inminente campaña libertadora. Llegó hasta Buenaventura en Nueva Granada. Retornó al Atlántico y se dirigió al Caribe, donde perdió su nave y fue preso de los Ingleses. 
A su regreso, en 1818, fue detenido y acusado de insubordinación. Juzgado y sentenciado con la pena de muerte. 

El Director Supremo, general José Rondeau, decidió no dar el cúmplase y, por decreto del 17 de septiembre de 1819, sobreseyó la causa y aplicó el retiro absoluto del servicio. Volvió así a su hogar de Casa Amarilla, en Barracas, para dedicarse a los suyos y reponerse económicamente.
Ganó su juicio a los ingleses por el apresamiento ilegal de su fragata "Hércules", en el Caribe, aunque ello poco le valió para resarcirse de la pérdida de su buque y el valor de las mercaderías decomisadas.
Es diciembre de 1825 cuando el Imperio del Brasil le declara la guerra a nuestro país. El 1º de enero de 1826 lo propio hace nuestra joven república. Poco tiempo después, en 1826, la fuerza naval imperial arriba al Plata, bloquea Buenos Aires y se prepara para el asedio. Estos acontecimientos ocurrieron como consecuencia de los hechos ligados con las tierras que hoy conforman la República Oriental del Uruguay. Ocurrió que en 1816 la Banda Oriental fue parcialmente ocupada por los portugueses y, en 1825, el imperio del Brasil decidió incorporarla con la denominación de provincia Cisplatina. Pero hubo resistencia a partir del desembarco de los 33 orientales y en el congreso del 25 de agosto de 1825, en la localidad de la Florida, se declaró la unidad con las provincias Argentinas. El 24 de octubre de 1825 el Congreso Nacional Constituyente, reunido en Buenos Aires, así lo reconoció y comunicó al Emperador, quien no hizo esperar su respuesta. Siguieron a ello las respectivas declaraciones de guerra.
Llamado a servicio Brown asume, el 12 de enero de 1826, el Comando en  Jefe de la Escuadra republicana: 2 viejos bergantines y 12 lanchas cañoneras. Desde la carencia hizo todo y empezó por desenterrar los cañones que, clavados en las esquinas, servían de palenque. Embarcó el 13 de enero de 1826 y, en veinte días, propinó el primer golpe en Punta Collares. En esta campaña se sucedieron más de treinta acciones navales, alguna de ellas a la vista de Buenos de Aires: Colonia, Monte Santiago, Punta Lara, Bajíos de Arregui, son términos que titulan combates y el bautismo de fuego para el pabellón nacional. En junio de 1826 Brasil concentró 31 buques en Los Pozos, fondeadero de la escuadra nacional, con el propósito de aniquilarla. Brown con 4 naves y 7 lanchas cañoneras puso al enemigo en retirada, mientras que desde la costa, los balcones y las torres, el pueblo contempló atónito el increíble desenlace.
En Quilmes buscaron la vindicta con 22 naves y Brown, con 7, atacó. Finalmente la campaña del Juncal (diciembre de 1826 a marzo de 1827) con sus dos jornadas triunfales, el 7 y 8 de febrero de 1827, incluyó el arresto del comandante de la flota enemiga. Desembarcó Brown en medio de un apoteósico recibimiento. No obstante que la fuerza del imperio fue mayor en número y altamente profesional por su veterana  extracción portuguesa, no logró el pretendido dominio en las aguas. Luego del gran triunfo argentino de Ituzaingó, sobrevino la  paz y se perdió la Banda Oriental. Finalizada la guerra, el 15 octubre de1828, Brown fue ascendido a Brigadier General. 
Estamos en el año 1828. De Ituzaingó, el general Juan Galo Lavalle regresó con su caballería. Participó del motín del 1 de diciembre de 1828 que derrocó al gobernador electo, coronel Manuel Dorrego, quien marchó el interior en busca de fuerzas federales que le permitiesen retomar el poder. Lavalle asume provisoriamente la gobernación y debe ir tras Dorrego para neutralizar su intento, pero no sin antes delegar el cargo en alguien que no incendiara el ya reinante caos. La decisión recayó en Brown. Indudablemente que su honradez, su falta de bandería política y su enorme y bien sentada popularidad, son suficiente explicación para ello. Asumió e intercedió ante Lavalle a favor de Dorrego. Enterado del desenlace presentó su renuncia, que no fue aceptada. Algunos de sus hechos en el gobierno fueron: crear el batallón Amigos del Orden para defender la ciudad; reordenar  la justicia; disponer la generalización de la vacuna contra la viruela; ordenar la reestructuración de los hospitales de hombres y de mujeres; hacer cubrir las vacantes en las cátedras de la universidad; convocar, el 25 de febrero de 1829, a la disuelta Legislatura Provincial, promoviendo la elección de sus miembros; imponer el nombre de Junín al fuerte entonces llamado Federación; nombrar al Coronel Ramón Estomba Comandante General de  la Frontera Sur. El 3 de mayo de 1829 presentó su segunda renuncia, la que fue aceptada.
En 1838, con anuencia del gobernador Juan M. de Rosas, asume la comandancia de la escuadra uruguaya. El presidente era Manuel Oribe y, al ser derrocado éste en la revolución conducida por Fructuoso Rivera, Brown renuncia por cuanto no desea participar en una guerra civil de aquel país. Fructuoso Rivera, en marzo de 1839 con el apoyo de Francia, declaró la guerra a la Confederación Argentina. La escuadra francesa, al mando del almirante Leblanc, bloqueó Buenos Aires, tomó la isla Martín García y depredó el comercio fluvial. Era la política colonial del rey Luis Felipe de Francia. El bloqueo se levantó en octubre de 1840. Pero la declaración de guerra de Rivera estaba latente y los emigrados argentinos en Montevideo, con apoyo de Francia y junto a las fuerzas Orientales, proseguían las operaciones militares. Rosas decidió entonces una acción naval contra  Montevideo. Para ello, el 3 de febrero de 1841, por tercera vez y a un mes de cumplir los 64 años, Brown dedicado a su vida privada, fue convocado a la lucha.
Rivera contó con una escuadrilla, formada con aporte francés, comandada por  John H. Coe. Hubieron cuatro combates durante 1841 con desenlace adverso para la fuerza riverista y el mismo Rivera la disolvió el 21 de diciembre de 1841. Pero en 1842 contó con una segunda fuerza naval, cuyo comandante fue José Garibaldi, quien se dirigió por el río Paraná hacia Corrientes en apoyo de la rebelión de esa provincia contra Rosas. El 15 de agosto de 1842, en el combate de Costa Brava, fue derrotado perdiendo sus naves. Brown no lo toma prisionero, más bien permite que huya por tierra hacia el norte. Sobreviene el bloqueo a Montevideo, en 1843, al par que el brigadier Oribe sitia la plaza por tierra. En este segundo bloqueo no hubieron combates sino una sucesión de hechos, de naturaleza más política que militar, que concluyeron con el denominado "Robo de la Escuadra", pergeñado por los comandantes de las escuadras francesa e inglesa. Brown, apresado y conducido a Buenos Aires, fue recibido con honores y se retiró definitivamente.
En 1849 realizó privadamente un viaje a Inglaterra e Irlanda para reencontrarse con los suyos. No lo logró y retornó. Guillermo Brown fue un hombre que luchó por la patria de sus hijos y en defensa de su bandera y lo hizo manteniéndose prescindente de la naturaleza política y conductual del gobierno que lo convocaba. Encuadró su vida en torno a cada misión encomendada. Sirvió a la patria durante 31 años. Su último combate lo condujo triunfalmente a los 65 años. Fue un líder con alta cuota de simpatía hacia sus subordinados, respetuoso del adversario derrotado y con la autoridad moral que emana del coraje y la honradez. Fue tal su supremacía espiritual y tan decisivos fueron sus  triunfos, que transformó realidades adversas en futuros promisorios, volcó la historia  a favor de nuestra nación y nos legó las páginas más brillantes del historial naval de América del Sur. Fue hombre de familia y ciudadano comunitario.
En carta del 7 de enero de 1829, dirigida a Días Vélez, dijo de él San Martín: "Yo no tengo el honor de conocerlo, pero como hijo del país me merecerá siempre un eterno reconocimiento por los servicios tan señalados que ha prestado". Ha transcurrido toda una vida. Llegamos así al 3 de marzo de 1857. Iniciado el día, llegó a Brown ese momento de la vida en que el ser espiritual es conducido hacia el infinito y la perfección y el ser terrenal es transformado de héroe en símbolo. En símbolo de dignidad, de valor, de abnegación y de sacrificio. En su luto se unieron, acordes en homenaje, la Confederación Argentina y el entonces disidente estado de Buenos Aires. Sus restos yacen en el cementerio de la Recoleta.
Hay descendientes en Uruguay y la Argentina. Bien se ha dicho que Brown es el más irlandés de los argentinos y el más  argentino de los irlandeses. No dudó en traer su familia a Buenos Aires cuando el peligro arreciaba y el futuro era incierto. Aquí construyó su hogar y dio varios hijos a su patria adoptiva. Aquí murió y, de acuerdo a sus deseos, sus restos descansan en suelo argentino. Brown, como hombre merece otro escrito.
El Instituto Nacional Browniano, a los 150 años de su descanso eterno, le rinde homenaje y revive su objetivo de investigar y estudiar su vida, así como divulgar su obra y sus valores.

Por: Dr. Arturo Juan Stokman - Instituto Browniano

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