Clima

2019 y los problemas ambientales que debemos seguir

 

Recientemente desde la UNFoundation la autora Kaysie Brown publicó la versión en inglés de un interesante artículo que analiza los principales problemas ambientales a escala global que pueden ser determinante para nuestro planeta.

Kaysie Brown es jefa de Planificación de Políticas y asesora espacial de la UNFoundation.

 

Sin dudas que durante 2018 asistimos a grandes inconvenientes en cuanto a cooperación internacional y desarrollo global. Sin embargo también es cierto que hubieron brisas de cambio que defienden la acción colectiva y el cambio global.

A continuación se aborda los principales aspectos que la autora explica en en este documento de alerta para todos los habitantes de nuestra Tierra.

La realidad del cambio climático se impone. ¿Cuál será el próximo objetivo?

Desde las inundaciones hasta los incendios, en 2018 el cambio climático ha causado estragos en la salud y los medios de vida de la población de todo el mundo. En octubre, el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) advirtió de que, en los próximos 12 años, había que reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero para que el calentamiento se mantenga 1,5º por encima de los niveles preindustriales y se eviten los efectos más graves de la alteración del clima. Pese a que los países avanzaron en la normativa reguladora, las emisiones mundiales siguieron aumentando, lo cual dejó clara la necesidad de reforzar las medidas de protección del clima de aquí a 2020, año en que los países tienen que ratificar o elevar la ambición de los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París.

Evaluación de cuatro años de Objetivos de Desarrollo Sostenible

En 2018, diversas organizaciones y comunidades pusieron en marcha interesantes proyectos para realizar un seguimiento de los avances en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y fijar metas a lo largo de 2019. Entre ellos se encontraban el refuerzo de las iniciativas juveniles, la creación de grupos locales que incluyan ciudades (Nueva York ha publicado la primera Revisión Local Voluntaria) y fundaciones comunitarias, y el incremento de la presencia de la comunidad empresarial y los inversores.

El año 2019 demostrará si estas nuevas iniciativas se han afianzado. Aunque en diversas áreas se han registrado desde el inicio indicios de avance, hay algo que está claro, y es que actualmente no transitamos por el camino de alcanzar los objetivos y las metas para el 2030. Basándose en las trayectorias actuales, los primeros estudios indican incluso que, para entonces, podríamos haber dejado atrás a millones —y, en algunos temas, a miles de millones— de personas. La fragilidad y el conflicto agravan aún más este preocupante rumbo, y en este momento las tendencias auguran una concentración de la pobreza aún mayor en las zonas que ya tienen problemas para lograr una paz duradera. También hemos empezado a entender mejor la estrecha interrelación entre el cambio climático y los obstáculos para alcanzas los ODS. Ha llegado el momento de concentrarse en las zonas y las cuestiones específicas que tenemos que mejorar. Es fundamental disponer de datos útiles y actualizados, así como hacer uso de nuestra capacidad conjunta de colaborar de manera original e innovadora.

En julio se producirá un acontecimiento decisivo para la evaluación de los avances en los ODS. Entonces el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible (HLPF, por sus siglas en inglés) se reunirá en la sede de la ONU, y los 51 Estados miembros informarán sobre los avances en su país. El tema de este año —capacitar a las personas y asegurar la inclusión y la igualdad— es de la máxima relevancia, ya que la polarización y la desigualdad suponen serias amenazas para el logro de los ODS, y van a constituir también un punto de atención prioritario de la presidencia francesa del G-7 en 2019.

El foro de julio preparará el terreno para un gran acontecimiento que tendrá lugar en septiembre durante la Asamblea General anual de la ONU. En esa fecha, por primera vez desde que se acordaron los ODS, los jefes de Estado se reunirán para dar su respaldo a los objetivos y evaluar en qué punto nos encontramos y qué hace falta para avanzar en este ambicioso programa. El encuentro tendrá lugar la misma semana que la Cumbre del Clima convocada por el Secretario General, dirigida a establecer objetivos más ambiciosos y reforzar la acción a fin de avanzar urgentemente en materia de clima. Ambos acontecimientos, junto con la reunión a alto nivel sobre cobertura sanitaria universal que se celebrará esa misma semana, ofrecerán una oportunidad decisiva para insistir en la conexión entre clima y desarrollo sostenible.

La financiación de un futuro mejor: predicar con el ejemplo

El debate sobre los ODS y el Acuerdo de París se ha centrado en gran parte en la magnitud del reto, que se calcula que necesitará una inversión anual de entre cinco y siete billones de dólares. Si bien hay numerosos ejemplos de acción que son motivo de esperanza, debemos esforzarnos más para reorientar el flujo de capital privado hacia la creación de capacidad de adaptación y la inversión en escenarios frágiles y afectados por conflictos, así como a garantizar que se estructuren marcos normativos que incentiven la inversión y eliminen los riesgos.

La estrategia para financiar la Agenda 2030 del Secretario General, hecha pública en la Reunión de Alto Nivel sobre Financiación celebrada durante la Asamblea General de la ONU de 2018, se centra en la armonización económica y de políticas, en la aplicación a escala regional y nacional, y en la digitalización y la tecnología para la inclusión financiera.

Una ONU más moderna y eficaz

Desde el comienzo de su mandato, el Secretario General de la ONU Antonio Guterres ha dado prioridad a la modernización y la reforma de la organización, y en 2018 la guió a lo largo de tres líneas de reforma relacionados: la paz y la seguridad, la gestión, y el sistema de desarrollo. En conjunto, las tres representan uno de los cambios estructurales más significativos de la historia de la organización. Las innovaciones tendrán repercusión en todas las oficinas, comisiones regionales e intervenciones sobre el terreno de Naciones Unidas. Los motivos para la reforma son convincentes. La ONU necesita adaptarse para tener mayor influencia y ser más capaz de anticiparse y responder al mundo de hoy y del mañana. Esto exige una organización más moderna que pueda ofrecer resultados sobre el terreno y ser modelo de un multilateralismo eficaz e influyente.

Acabar con las desigualdades y defender los derechos humanos

Mientras la ONU celebraba en 2018 el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el mundo asistía al 12º año consecutivo de reducción de la libertad mundial, con 71 países sometidos a una restricción neta de las libertades políticas y civiles. Los avances hacia la igualdad de género experimentaron un estancamiento general, mientras que movimientos como#MeToo y #Time’sUp siguen mostrando el grado y la gravedad de la discriminación a la que se enfrentan las niñas y las mujeres. En muchos lugares, sus derechos se están deteriorando, y una legislación perjudicial les niega la justicia y la dignidad. Harán falta 200 años para salvar la brecha salarial en todo el mundo.

Responder a las crisis humanitarias

Los conflictos y el aumento de las catástrofes naturales siguen obstaculizando el desarrollo, la paz y la seguridad en el mundo, ensombreciendo las perspectivas de alcanzar los ODS en esos entornos frágiles. El Panorama Global Humanitario 2019 revela una gravedad sorprendente de las crisis humanitarias, con un número de desplazados internos debido a los conflictos que solo en Siria, Colombia y la República Democrática del Congo alcanzan casi los 20 millones de personas.

El informe calcula que los prolongados conflictos en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen seguirán provocando desplazamientos y menoscabando la capacidad de recuperación. En total, casi 132 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2019, con un coste que se calcula en al menos 21.900 millones de dólares.

 

 

Fuente: unfoundation.org

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