Arte

Amigo Juarroz, dos puntos

“El poeta no tiene otra alternativa que inventar o crear otros mundos. La poesía crea realidad, no ficción. Afirmo que la poesía es realidad, y para mí es la mayor realidad posible porque es la que cobra conciencia real de la infinitud”. “Roberto Juarroz.

Silvia Docampo

Silvia Docampo

Viernes – 21:00 horas – Teatro Patio de Actores – Lerma 568 – Ciudad de Buenos Aires.

Entrada general: $ 40.- Entrada para estudiantes y jubilados: $25.-

Silvia Docampo: Dirección general y actuación. / Hernán Matorra: Composición musical y piano. / Leticia Lemme: Diseño de Escenografía y Vestuario.

Entrada general: $ 40.- Entrada para estudiantes y jubilados: $25.-

Inquietante música de la palabra

Por Patricia Díaz Bialet

En el escenario del Patio de Actores una actriz vestida de rojo, un músico y su piano, unos cuantos objetos sobre una mesa pequeña y un silloncito. Una tenue luz procede de una lámpara sobre la mesa. El público, ya antes de sentarse, sabe que algo muy íntimo va a suceder en este espacio.

La voz de la mujer vestida de rojo y los acordes del piano confirman que desde el escenario hasta los espectadores se ha lanzado ese hilo cómplice que propone la poesía dicha en voz alta, algo así como la palabra privada hecha pública.

La mujer es la actriz y locutora Silvia Docampo, dotada de una voz impecable para la poesía y de la justa tensión necesaria para el verso. El hombre es el compositor y músico Hernán Matorra, quien ha elaborado para este espectáculo refinadas y emotivas texturas musicales.

Cuando comienza Amigo Juarroz, dos puntos Silvia Docampo reproduce las palabras escritas por Julio Cortazar en una carta dirigida al poeta Roberto Juarroz (1925-1995). Cortazar le dice a Juarroz, entre otras cosas:

Silvia Docampo

Roberto Juarroz

Pero ahora le escribo por otra razón más imperiosa: acabo de terminar la lectura de “Segunda poesía vertical”, y estoy todavía maravillado, sin dar ese paso atrás que inevitablemente damos después que un poeta nos ha hecho avanzar un poco más hacia la gran verdad de su mundo, del mundo. Sus poemas me parecen de lo más alto y lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años. He leído algunos en voz alta, y en cada caso se ha repetido esa sensación prodigiosa de extrañamiento, de rapto, de acceso.

Los grandes poetas -y Roberto Juarroz es uno de nuestros máximos poetas- suelen hacernos sentir lo que dice Cortazar. Silvia Docampo y Hernán Matorra lo saben y trabajan en esa dirección. El tratamiento que hacen de la voz, de la música y de la mixtura de ambas apunta a no obstruir, a dejar fluir lo magistral de la poesía de Roberto Juarroz, eso que puede causar “esa sensación prodigiosa de extrañamiento, de rapto, de acceso”.

Silvia DocampoSilvia y Hernán no solamente dicen los poemas, sino que también los cuentan, los cantan, los teatralizan. Nada de Amigo Juarroz, dos puntos”se parece a cierto esteriotipado recitado de antaño. La voz, la música, los pocos y cronometrados movimientos o el mínimo uso de los objetos hacen marchar la poesía de Roberto Juarroz por los andariveles de su altura y de su profundidad. El universo del poeta, en una muestra de tan solo quince poemas, que se extiende a lo largo de aproximadamente cincuenta minutos, asoma y se hace presente en la sala del Patio de Actores.

Nada de Amigo Juarroz, dos puntos es pretencioso. Nada es innecesariamente complicado o críptico. En este aspecto este espectáculo de “teatro musical”, como lo define el programa de mano, se parece a la poesía despojada y sobria de Roberto Juarroz.

Me voy de la sala del Patio de Actores con la placentera sensación de lucidez que otorga la palabra poética. Y, lo que es también para agradecer, contagiada de ganas. Seguramente esta noche re leeré algunos de los poemas numerados que abarcan los catorce volúmenes titulados Poesía Vertical y seguramente volveré a “asombrarme” ante lo contundente de la palabra de Roberto Juarroz. Sensación de asombro que comparto con Silvia Docampo, quien declara en la carta que ella misma le escribe a Juarroz y que nos lee antes de finalizar la función: “Porque el asombro de la niña que fui vuelve a mí”.

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