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El hombre moderno en busca de la luz

Carta de Julian Carrón, presidente de la Fraternidad del movimiento Comunión y Liberación, al director del diario “La Repúbblica”, a propósito de una nota de ese periódico a la cual respondió el Papa Francisco.

1-10 carta carrón perfil“Querido Director, en un gesto insólito – una carta enviada al periódico la Repubblica – El Papa Francisco respondió a las preguntas que Eugene Scalfaro le había planteado en los últimos meses sobre la encíclica Lumen fidei.

¿Qué es lo que ha movido al Pontífice? El deseo de “hacer un tramo del camino juntos”, mostrando de esta forma hasta qué punto tiene la intención de practicar la “cultura del encuentro”. Y ¿qué es lo que le permite recorrer un tramos del camino con quién piensa diferente, en el caso específico con el fundador de la Repubblica? La necesidad que tienen, como personas, de aquella luz que permite vivir lo posible como hombres. “También yo quisiera que la luz alcanzase a penetrar y disolver las tinieblas”, respondió Scalfari al ofrecimiento del Papa Francisco.

Es este deseo de una luz para no perder el camino lo que constituye el criterio para el diálogo entre los hombres. Cada experiencia del vivir es finalmente juzgada por esta exigencia que encontramos dentro, y que constituye el fondo más profundo de nosotros mismos. La lealtad con este deseo es lo que estimula a los hombres a un verdadero diálogo, a una estima de la propia vida.

El hombre moderno ha tratado de responder a esta exigencia con la “luz” de la racionalidad. ¿Es posible que un hombre moderno, orgulloso de su autonomía,  de su razón, y un sucesor de Pedro puedan ponerse en un diálogo honesto, no ficticio? Papa Francesco y Eugenio Scalfari nos lo han demostrado. Pero también nos mostraron cuál es el terreno de un verdadero diálogo: no la confrontación dialéctica, sino el encuentro de dos experiencias humanas. El diálogo es posible, sólo si cada uno está dispuesto a poner en juego la propia experiencia de vida.

Es sobre este terreno que el Papa Francisco ha aceptado jugar la partida, sin poner en el campo otra “autoridad ” que no sea su experiencia personal la de un hombre deseoso de luz : “La fe, para mí, nació del encuentro con Jesús. Un encuentro personal, que tocó mi corazón y dio una nueva dirección y un nuevo sentido a mi existencia. Pero, al mismo tiempo, un encuentro que ha sido posible gracias a la comunidad de fe en la que he vivido. Sin la Iglesia – créame –“  confiesa a Scalfari ” no hubiera podido encontrar a Jesús, si bien soy consciente de que este inmenso don que es la fe lo guardan las frágiles vasijas de barro de nuestra humanidad”.

1-10 carta carron franciscoEl Papa Francisco describe, con el Evangelio en la mano, cómo era posible, desde el comienzo del cristianismo, la fe como una adhesión razonable. Esta adhesión está totalmente apoyada en el reconocimiento de aquella “autoridad ” de Jesús ” que sale de dentro y que se impone por sí mismo “, que le es dada por Dios ” para que la use en favor de los hombres”. ” La originalidad de la fe cristiana tiene su eje en la Encarnación del Hijo de Dios”, que ” no ha sido revelada para crear una separación insuperable entre Jesús y todos los demás ” Por el contrario, continuó el Papa, ” la singularidad de Jesús es para la comunicación, no para la exclusión. “

Esto significa que es posible acoger la verdad de la fe – la luz que disuelve las tinieblas – sólo dentro de una relación. Como observó agudamente Salvatore Veca, ” el Pontífice expone una idea de la verdad fundada sobre una relación. Ciertamente, no es una verdad que cambia  pero es imposible aislarla, inmunizarla de contactos externos, esculpirla en la roca, porque sólo vive en la relación y es, por lo tanto, por su naturaleza, abierta ” (Corriere della Sera, 12 de septiembre de 2013).

¿Nunca podrá interesar la luz de la fe a un hombre que no quiere renunciar a nada de su razón y su libertad?  ¿No lo siente como una mortificación constante de su propia humanidad? En palabras de Dostoievski, “¿un hombre culto, un europeo de nuestro día puede creer, realmente creer, en la divinidad del Hijo de Dios, Jesucristo?”.

Nietzsche acusaba a la fe cristiana, escribe el Papa en la Lumen fidei, de haber ” disminuido el alcance de la existencia humana, quitándole a la vida la novedad y la aventura. La fe sería entonces como una ilusión de luz que impide nuestro camino de hombres libres hacia el mañana “. La encíclica no se sustrae a este desafío, es más, la vuelve a lanzar: “Cuando falta la luz, todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, el camino que conduce a la meta de aquel que nos hace caminar en círculos repetitivos, sin dirección “.1-10 carta carron pensativo

La luz de la fe, sin embargo, sólo interesará a aquellos que no reduzcan su humanidad y su propio deseo. En este sentido,  ha sido para mí conmovedor ver a dos personas como Francisco y Scalfari confrontarse como hombres sobre su propio camino de vida. Es este, el valor del diálogo instaurado por el Papa, como indicación a la Iglesia sobre cuál es el camino a seguir para una verdadera y auténtica confrontación. ¿No es esta la tarea de los cristianos y de la Iglesia? Dar testimonio de qué tipo de luz introduce la fe en la vida para hacer frente a los problemas de todos. A aquellos que la encuentran les espera verificar si esta luz puede realmente ser útil para iluminar sus vidas. Es el riesgo que ha corrido Dios al convertirse en uno entre los hombres.

El diálogo entre el Papa y el periodista – tan fuera de los esquemas habituales y sin embargo tan fascinante – es una gran ayuda para el camino que debemos recorrer todos: cada uno, de hecho, debe comparar su experiencia de vivir con el deseo de la luz – de verdad, de belleza, de justicia, de felicidad , diría don Giussani  – que nos constituye . ¿Podemos rastrear en nuestra experiencia los signos de una respuesta a ese deseo inextirpable, que resiste y emerge incluso bajo montones de escombros?

Jean Guitton decía que el término “razonable designa a aquel que somete su razón a la experiencia”.  Con la carta a la Repubblica, el obispo de Roma ha ofrecido a todos el testimonio de esta sumisión que da luz sobre las cosas. Cuando una humanidad está dispuesto a hacer un tramo del camino juntos, ¿qué se puede desear más que toparse con compañeros de camino así?”

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