Coronel Rosales

Gerardo Trabucchi, de mar y de hierro.

 

El Suboficial Segundo, Gerardo Andrés Trabucchi es informático y nadador de rescate desde su ingreso en la Armada Argentina hace casi 20 años y un destacado triatlonista a nivel nacional en la última década. Su historia motiva tanto a marinos como deportistas, por la pasión con la que imprime cada día de su vida.

Gerardo Andrés Trabucchi

“Si tuviera que definir la Armada Argentina con una palabra, sería camaradería”.

Oriundo de la ciudad de Punta Alta, Gerardo Trabucchi ingresó a la Armada en el 2000, luego de finalizar su secundario. Una buena opción profesional dijo, evocando los 40 años de trabajo de su padre en el Taller de Armas, en el Arsenal Naval Puerto Belgrano.

Egresó de la Escuela de Suboficiales como Operaciones General Sonarista. Luego de recibirse como Técnico Informático en la Técnica N°3 de Bahía Blanca pidió el cambio al escalafón Informática.

Apenas ingresó, obra del destino o la contingencia, Gerardo supo de inmediato qué quería ser. Contó que como Aspirante Naval de la Escuela de Suboficiales de la Armada y en una visita de rutina a uno de los buques de la Flota de Mar, “salimos a la cubierta del barco y veo en el agua a un montón de personas con trajes naranjas, no sabía de qué se trataba hasta que pregunté: era personal militar capacitándose como nadador de rescate; yo quiero hacer eso, me dije”.

Este objetivo fue su motivación para egresar. “Al hacerlo me asignaron como primer destino el caza minas ARA ‘Chaco’ –hoy radiado– y pedí enseguida el Curso de Nadador de Rescate; para fin de año ya era uno de ellos y nunca más paré”.

“Hace 17 años que lo soy y todos los años recalifico; me gusta mucho lo relacionado a la actividad acuática y al salvamento, porque de chico fui nadador federado.” Su pasión por la natación lo convirtió en Guardavidas profesional en 2010.

Nadador de rescate

Como nadador de rescate trabajó en la Antártida, hizo dos Campañas de Verano consecutivas 2013/14 y 2015/16 a bordo del transporte ARA “Canal Beagle” y las definió como “experiencias únicas que no se viven en otro tipo de trabajo y siempre soy voluntario para volver al continente blanco; meterse en el agua helada con el traje anti exposición es una práctica fundamental para el nadador”.

Durante las campañas conoció casi todas las bases antárticas, a mucha y buena gente, e hizo amistades duraderas. Remarcó el ambiente de camaradería que se vive en la Fuerza, destacando el éxito y la seguridad del trabajo en equipo en las operaciones que se realizan. “Si tuviera que definir a la Armada con una palabra sería camaradería; otras importantes son familia, respeto y buenos valores”, agregó. Otro destino que subrayó de su carrera fueron los 6 años de pase con los aeronáuticos en la Base Aeronaval Comandante Espora.

El deportista

Gerardo siempre fue el deportista de la familia, desde hace 10 años es triatleta. Su primera carrera fue un Fon Triatlón Short –que comprende 750 metros a nado, 20 km en bicicleta y 5 km de carrera– en el 2003 en Carmen de Patagones. “Empecé de a poco, como un desafío y ya es parte de mi vida; el triatlón es un estilo de vida”, enfatizó.

“En cada carrera me propongo el objetivo de terminarla y tratar de superar mi propia marca pero lo importante es no abandonar. El triatlón es fortaleza psicológica porque uno aprende hasta dónde puede llegar; y cuando las metas se logran, es una gran satisfacción”, expresó.

 

Su hija Franchesca de 9 años quien vive en Bahía Blanca con su mamá, lo acompaña en su bicicleta cuando entrena, “compartimos juntos un momento divertido y motivante para los dos; creo que ella tiene muchas condiciones para ser triatlonista”, sonrió con orgullo paternal.

Hoy, el Suboficial Trabucchi se encuentra destinado en la División Informática de la Base Naval Mar del Plata, “es una excelente ciudad para el triatlón”, adelantó.

Un hombre de mar y hierro

“Priorizo lo que me hace bien, soy un hombre de hábitos estructurados como militar que también me sirven para entrenar en este deporte. Durante el año hago carreras de distancia media y larga, intercalo con competencias olímpicas y cortas en el verano, y en invierno hago algún duatlón para no perder el training; toda carrera sirve para adquirir experiencia e ir probándose”, introdujo.

En el triatlón existen 4 distancias reglamentadas: short, olímpica, media distancia y distancia larga. Con una carrera corta –la mencionada en Carmen de Patagones– Gerardo debutó en la disciplina, distancia que se recorre en hora y media.

Una distancia olímpica son 1.500 m de natación, 40 km de ciclismo y 10 km de carrera; unas dos horas y media. La media distancia o Ironman 70/3 –por 70 millas 3 disciplinas, en kilómetros 113– son 1.900 m de natación, 90 km de ciclismo y 21 km corriendo en unas 7 horas. Y la distancia larga o Ironman Full con el doble de distancias en cada disciplina: casi 4 km de natación (3.600 m), 180 km en bicicleta y una maratón de 42 km.

Un hombre y mujer promedio tiene un máximo de 17 horas para completarla, aunque el mejor del mundo ya rompió su propio récord y lo hizo en menos de 8 horas (7h 52:39); se trató del alemán Patrick Lange ganador consecutivo del Ironman de Kona en Hawái, Estados Unidos, el más notorio a nivel mundial.

Las categorías van desde Elite a nivel profesional y le siguen los aficionados en diferentes grupos de edades, la suya de 35 a 39 años. Y como amateur también se clasifica. “La carrera Ironman es una firma comercial, todo Ironman es triatlonista y hay que clasificar en el de tu país para correr en el prestigioso Ironman de Hawái”, explicó. Esta competencia nació de una apuesta entre marines estadounidenses en 1978 y en Kona se hace el mundial cada año al que concurren 2.500 competidores de 82 nacionalidades.

Todo es importante en una carrera, detalló Gerardo, desde la alimentación, el entrenamiento, el descanso, los elementos, e incluso el dinero, porque el entrenamiento es duro pero también los materiales e inscripciones muy costosos. Debe combinar el tiempo de trabajo con la actividad, sumar patrocinadores, organizar su tiempo y hacer una dieta especial. Tiene entrenador, Lucas Santarrosa; y una extensa trayectoria, sinónimo de experiencia, fortaleza física y psicológica.

Sus actuaciones

El año pasado, Gerardo tuvo la oportunidad de correr dos Ironman Full y terminarlos, uno en mayo en Florianápolis, Brasil, y otro en diciembre en Mar del Plata, Argentina. Para entrenar ha corrido maratones y medias maratones en la Ciudad de Buenos Aires, ha participado del Hombre de Piedra en Tandil, campeonatos locales como el de Sierra de la Ventana y el de Puan. Compitió en una decena de 70/3, y recordó con entusiasmo la carrera nacional en La Paz, Entre Ríos, donde corrió junto a 200 competidores logrando un puesto 33 en la clasificación general, y un 7° lugar en su categoría promediando un tiempo de 5 horas.

Sus últimas participaciones han sido durante este mes y el pasado: 24 de febrero en una carrera de distancia olímpica en Mar del Plata y de media distancia en Miramar, el 23 de marzo. En Mar del Plata obtuvo el puesto 47 en la general y el 14 en su categoría en 2 horas 11; y en la última de Miramar, salió 16° en la general y 6° en su categoría con un tiempo de 4 horas 43. “Estoy muy contento por los resultados”, acentuó Gerardo quien ya comenzó a entrenar para su próximo desafío en una nueva edición del Ironman Full en Mar del Plata para obtener en algún momento la ansiada clasificación para el mundial.

“Haber terminado los Ironman Full en Florianápolis y Mar del Plata fue sublime. Todo sueño de un triatleta es correr un Ironman de larga distancia y terminarlo, y el sueño mayor correrlo en Hawái, el triatlón más duro del mundo”, concluyó.

Fuente: Licenciada María Silvina Rosas – Redacción de Gaceta Marinera – www.gacetamarinera.com.ar

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