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La gestión privada proporciona mayor calidad

Foro Reforma dela Sanidad

Mikel Buesa. Especial de www.páginasdigital.es

En lo fundamental, estoy de acuerdo con el editorial publicado esta semana por Páginas Digital sobrela Sanidad. Meparece que la confusión entre servicio público y gestión pública está en la base de la movilización en contra de la gestión de la red hospitalaria a través de empresas o instituciones privadas. Esa confusión es, sin duda interesada, especialmente por parte de los trabajadores del sistema sanitario. Lo que han demostrado las experiencias de gestión privada de este tipo de servicios públicos es que se puede llegar al mismo nivel de calidad en las prestaciones sanitarias con un coste muy inferior al que se registra en los hospitales de gestión pública. Lógicamente, esa diferencia se produce, en lo esencial, porque, con la gestión privada, el personal trabaja con mayor eficiencia y los medios materiales, en especial el capital invertido en las instalaciones fijas, se emplean con más intensidad. Ello hace aumentar el output por unidad de inputs y, consecuentemente, reduce el coste unitario de los servicios.

¿Por qué esto no es posible con una gestión pública? En lo fundamental porque no hay incentivos suficientes. Podría diseñarse un sistema de gestión pública que condujera a un resultado como el anterior. Pero, para ello, tendrían que eliminarse las rémoras de las que adolece el sector público en materia de gestión de personal. En concreto las que afectan a: 1) la configuración de los turnos de trabajo; 2) la igualdad salarial derivada de la desvinculación entre salario y productividad individual; 3) la especificación de la jornada de trabajo.

Creo que en las movilizaciones contra la gestión privada están primando los intereses corporativos de las profesiones sanitarias. Y a ellos se añaden los intereses sindicales afectados por la reducción de los medios públicos de que disponen y por la reducción del número de liberados.

Finalmente, discrepo del editorial en un sólo punto. La calidad de las prestaciones sanitarias públicas no es de tan alto nivel como habitualmente se pregona. No me refiero a la cualificación científica de los médicos o a la atención a los pacientes que entran en el sistema hospitalario. Aludo al hecho de que la atención es en muchos casos muy tardía, especialmente en lo referente a las pruebas diagnósticas de los pacientes que no son atendidos con urgencia. Y también a los fallos que se dan en la atención hospitalaria y que, muchas veces, se ocultan detrás de un mal sistema de reclamaciones en el que hay mucha burocracia y poca independencia de los controladores.

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