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No son buenas señales

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El designado ministro de energía Juan José Aranguren ha dado a conocer algunos lineamientos de su plan para el sector. No son muy alentadoras.

Basa superar el déficit existente en materia de producción y rentabilidad en un aumento de las tarifas. Parece demasiado retrógrado para un gobierno que promete cambiar.

Sea cual sea el grado de deterioro e inequidad que el gobierno saliente ha llevado al sector energético no puede desvincularse del marco general en que se desenvuelve la economía. Y en ese sentido lo que está proponiendo es un giro dentro de la concepción comunista en la que ha girado la economía y las políticas desde 1957.

Quienes temían por un giro a un capitalismo salvaje pueden quedarse tranquilos, no será así. Ni siquiera capitalismo. Como tampoco podrá describirse al nuevo gobierno de comunista, tendremos el peor de los escenarios. Comunistas o capitalistas según convengan a los poderes amigos.

Tanto que les preocupa la opinión del Papa Francisco, podrían revisar que dice la doctrina que el sumo pontífice predica, la Doctrina Social de la Iglesia, que es la que mejor ha hecho por la justicia social en el mundo. El principio de subsidiariedad es claro y preciso para aplicar a estos casos, el que le ocupa al ministro Aranguren y otras áreas de la economía. Claro para eso hay que leerla y compararla con las ideologías marxistas y capitalistas.

El principio elemental es “Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario”.

En el caso que nos ocupa de las tarifas de gas, electricidad, combustibles, lo primero que habría que hacer es desregularlas para saber si hay empresarios dispuestos a invertir dentro de la situación de poca capacidad de pago que tienen los habitantes de la Argentina. Podrá decirse que ha sido un error la política de subsidios que implementó el gobierno de los Kirchner pero no que no era necesaria. Con lo cual parece más adecuado reconvertir la economía para que los consumidores puedan pagar la tarifa adecuada a la prestación. Se trata antes que nada de brindar posibilidades de conseguir empleo a todos y lograr mejores ingresos.

Muchos empresarios argentinos quisieran invertir en la distribución de gas y electricdad. Para ello es necesario desregular la actividad.

Muchos empresarios argentinos quisieran invertir en la distribución de gas y electricdad. Para ello es necesario desregular la actividad.

Si como han dicho vendrán inversiones a partir de un gobierno con políticas claras y orden jurídico, pues bien que vengan dispuestos a invertir. Parece un pingüe negocio que lo hagan a sabiendas que ya tienen una tarifa rentable. Y si así fuera, hay muchísimos empresarios argentinos dispuestos a quedarse con la distribución troncal y domiciliaria de gas y electricidad en las grandes ciudades. ¿Por qué no aprovechar a hacer ahora lo que las pésimas privatizaciones de Menem no hicieron dejando en monopolios toda la distribución de la energía?

Decididamente no me convence. Me parecía una persona más inteligente este Aranguren. Insistir con eso de los premios…un absurdo. ¿Puede decirse de que alguien no cuide el consumo solo por lo que gasta en metros cúbicos? Absolutamente NO. ¿Necesita lo mismo una casa con aberturas modernas, herméticas, que una de construcción más precaria? ¿Sabe si quien consume más energías calóricas lo hace porque tiene un enfermo que necesita ambientes calefaccionados?

Es una lástima, mucha gente se ha hecho muchas ilusiones con este nuevo gobierno, a algunos les da lo mismo con tal de terminar con el fastidioso discurso de la presidente saliente, pero muchos otros quieren un cambio en serio y aun los que votaron al kirchnerismo prontamente adherirían si vieran cómo es posible vivir en un país mejor.

Mario R. Martín

Foto de portada: Copia de una factura de un usuario de Bahía Blanca, jubilado que cobra $ 3.900.- mensuales.

Ver también: O cambia desde la hora cero o no cambia.

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